mayo 09, 2010

últimas noticias que leereis de iiish.

Supongo que el título os pone un poco en la honda de lo que quiero decir.
Cierro esto. Por motivos. sin más. No se lo he comentado a nadie, y paso de hacerlo, simplemente es algo que llevo pensando algún tiempo, y me he dado cuenta de que me cuesta deshacerme de esta página. He cogido mucho cariño a blogger, siempre que me conecto a internet, entro directa a este link, para ver si alguien más me sigue, o si tengo algún comentario que moderar, y no sabeis con que puto gusto lo hago, es una sensación que llevo queriendo sentir muchísimo tiempo. El saber que a alguien le gusta lo que escribo, o que simplemente le da algún tipo de sensación, le toca la fibra sensible, como haceis muchos de los que sigo, conmigo. En total, creo que son... unos ciento cincuenta blogs los que leo, normalmente me lleva unos buenos cuarenta minutos pasarme por todas las actualizaciones y dejaros una firma, a casi todos, siempre.
Voy a hacerme otro. Y repito, tengo mis motivos para deshacerme de este, y no, no pienso dar explicaciones. Dejaré mi correo, y si alguno sigue interesado en leerme, no tiene más que enviar un correo y yo les pasaré mi nuevo link.
Ha sido un placer, de veras.
Y gracias, sobre todo a esa niña, que me dedicó ese premio tan tan especial. Mil gracias a tí, chiquita.

M.
P.S.: ward_nemrac@hotmail.com


P.S.2:

mayo 08, 2010

Lo he visto tantas veces que no se la solución.

"Cojo tu mano y andamos,
nos paramos nos besamos.
Después de un año nos matamos,
y tú eres esa puta de mierda
que ya no mira por mí,
y yo soy ese cabrón de mierda
que ya no mirá por tí."
     Me muevo por mi cuarto con el vaso de leche y los cascos puestos. Son casi las nueve de la mañana y todavía no he pegado ojo. Tengo metida en la cabeza el asesinato de esos dos periodistas del libro que me estoy leyendo, y la cara de la punky protagonista que me flipa y que de alguna forma me resulta 'algo' familiar. El tote y el niño que se me mete dentro, y tarareo la canción. ¿Y qué hago escuchando esta canción? Paso a tarántula, y me pongo 'tontona' con solo escuchar la voz de Kase-o. Ese tio me pone con su música. Abro la ventana y me impulso para salir afuera. Hace algo de frío, pero previniendo he cogido una sudadera gris que tenía encima del escritorio. Enciendo el mechero de vez en cuando pensando en todo y en nada. Intento concentrarme en los detalles más absurdos del libro, y formo una tésis en mi cabeza. Lo alcanzo de encima de la mesilla de la izquierda, la que está más cerca del ventanal, y lo abro por el marca páginas que, pongo entre mis piernas. Me sumerjo en la cuarta parte del libro, que empieza por el capítulo veintiuno, que va desde el Jueves de Pascua, 24 de marzo hasta el Lunes 4 de abril. A eso de las 9 y media mi madre entra en mi cuarto, y ve la cama hecha y a mi, apoyada en la pared de fuera.
-Otra vez sin dormir, ¿eh?
Me encojo de hombros y le sonrío. Se acerca y me da un beso en la mejilla. Y ofreciéndome un par de tostadas con mermelada de fresa va andando hasta la cocina. Le digo que encienda la cafetera, y que en cinco minutos salgo a desayunar. Voy al baño y me lavo los dientes por tercera vez esa noche. Empiezo a preocuparme de verdad por esta puta manía que tengo de limpieza bucal.
Agarro una tostada poco hecha de la mesa, mamá siempre sabe como me gustan las cosas, le doy las gracias por el desayuno, y le cuento que me he enganchado mucho al libro, que estoy contenta de haberlo cogido, y que tengo que ir abriendo el tercero.
Después de dormir un par de horas, a eso de las doce me meto en la ducha y salgo de casa.
"Te quiere, si claro, como amigo
quiere pulirse a toda la clase entera
menos tú y que seas testigo"
Termino con Tote por la calle.

mayo 03, 2010

El silencio cuenta a veces.

Me apartas el pelo que me cae sobre los hombros, dejándolo caer solo en uno de ellos, y apoyas la mejilla contra la mía, abrazándome fuerte, fuerte, como hacías antes. Reprimes una carcajada, no sabes por qué pero tienes tantas ganas de reír que casi te lloran los ojos.


-Jón, ¿sabes qué? Mola que me hayas traído aquí, sobre todo con el sol este, que ya te pone morena.

-¿Morena? Si pareces una rusita...-Te encojes esperando el golpe que seguramente, pensaste, te daría irritada. Pero, en vez de moverme, me quedo mirándote con una ceja alzada y una media sonrisa que se te mete bien a dentro. Te pones frente a mí y me agarras las mejillas acercándote tanto, tanto, que me tiembla la boca, y procurando que no lo notes, aprieto los labios; mientras, ignorándome, apoyas los tuyos en mi frente.

-¿Tú dando besos? Flipa, eh.

-No te rías, sabes que en el fondo, soy un cariñosón.

-Muy al fondo.

Me separo un poco, y te miro. Procuro no pensar en nada que tenga que ver contigo y acabo por echar a andar siguiendo el caminito entre la hierba. (Hierba, no ganja). Me sigues de lejos, y te fijas en que, aunque llevo pantalones cortos, en ningún momento me encojo por el dolor, y eso, que hay bastantes ramas rebeldes que se me enredan y me arañan.

Me giro, te miro y sonrío. Me quedo parada, y muevo la mano para que me des la tuya, y tú que das un salto y te pones delante de mí, entrelazándote con mis dedos y tirando.

-Eres una lenta.

-Tengo las piernas cortitas, no abuses de mí, chiquillo, hago lo que puedo…

Me miras con cara rara, pero de esas que parece que te vas a morir de risa en cualquier momento, y me pongo roja, roja.

Suelto la mochila en la hierba y me acerco al laguito, escrutando el fondo. ¡Hay pececitos! El agua está bastante clara, y sonrío porque otra cosa no, pero un bañito, me va a sentar que da gusto. Te me pegas a la espalda, y miras por encima de mi hombro, apoyándome las manos en la cabeza.

-au, au, ¡que me aplastas!

-Anda, no seas quejica, vamos a darnos un chapuzón, ¿sí?

-¿ahora? Yo tengo hambre, y me he traído el tarrito, primero me harto, y luego ya, nado hasta aquella orilla, ¿la ves? Esa que está tan lejos, así no engordo, o algo de eso, pero primero comer.

-Pero yo quiero que te baaaaaaaaañes...-Y me empujas un poco, doblando la resistencia que intento ponerte y mis deportivas que se mojan enteras.

-hey, para, para, ¡con ropa no!

Me doy la vuelta para apoyarme contra ti y empujarte hacía atrás. Aprieto los dedos contra tus costillas y tú que me agarras las dos manos, oprimiéndolas contra mi clavícula. Y me caigo de espaldas al agua, quedándome empapada de pies a cabeza.

-Te mato…

Los pantalones vaqueros chorrean, y mi pelo ya… ni se cuenta.

Te ríes, con los brazos alrededor de tu cintura, a carcajadas.

Sin camiseta y sin zapatillas te cuelas a mi lado y nadas hasta el centro. Y allí me quedo, con el pucherito puesto, y empapada, optando por no seguirte, porque realmente, el agua me da bastante miedo. Me rasco la clavícula y me paso los dedos por el pelo, inevitablemente ondulado.

Me tumbo en la orilla, con un nudo en la camiseta y los pantalones desabrochados, de cara al sol, y con las piernas aún metidas en el agua. Te sientas, apartándome el pelo cómo habías hecho antes, y lo enrollas en tu dedo. Te miro con el ceño fruncido y los ojos casi cerrados por el sol, y me sonríes, normalmente, nos faltan palabras, y allí nos sobran.

-Hay comida para dos, hoy te invito a cenar […]-Muevo la cabeza al ritmo de la música, y me miras sin saber qué es lo que canto, pero aceptando la, entre comillas, oferta que te hago.- Hoy el mundo quedará a tus pies, y la noche nos ayudará, a ser todo lo que quieras ser, y a olvidar, si la vida te ha tratado un poco mal-Te sonrío terminando la canción que lleva días en mi cabeza. Y ¿Sabes qué? Te divierte. Te divierte que estemos así, que estemos solos pero nos respetemos, y a mí, me pasa tres cuartas de lo mismo.

-Soy el peor de tus males, amorcito.

-Eres de los que hacen daño.

Me giro sobre mí misma intentando coger una flor y me incorporo para ponértela en la oreja, divertida.

-Eh… ¿qué haces, nana?

-Estás divina, eh.

Enarcas una ceja y chasqueas la lengua haciéndote el ofendido.

-¡Eso me ha dolido, que lo sepas!

Al final, con tanta risa, tanta agua, y tanta comida, acabamos los dos dormidos sobre la hierba medio acurrucados, mi cabeza sobre tu hombro, y tu brazo debajo de mi nuca. Todavía tengo en la mano una cucharita llena de miel, y el regusto dulzón en el paladar, junto con el amargo del Marlboro.

Vamos a dejar las drogas para otro día, que hoy no vienen a cuento.

mayo 02, 2010

shit.

Kelly no podía parar de sonreír. Debían dolerle las mejillas. Todo el día tan feliz. Joan llegó un rato después, ya eran casi las once. Se encontró a Kelly en la puerta sentada.


-Chiquita, ¿Qué haces aquí?

-Es que no encuentro a Gin…

-Te vas a congelar, espérala dentro, anda.

Gin cruzaba la calle en ese momento y llamó a Kelly a voces.

-¡Kella, Kella!

-¡Ay, tía! Por fin, ¿Dónde estabas?

-Buah, ya te contaré.- Le sonrió y le dio un beso a Joan en la mejilla.- Bueno, qué, ¿Quién me lo cuenta?

Sonrojados y agarrados de la mano, le contaron que habían empezado esa misma tarde. Se les veía tan bien…pensaba Gin. Estaban realmente felices y ella se alegraba muchísimo. Era la mejor amiga del mundo.

Kelly se lió un porro y se lo fumó a medias con Gina.

-hey, ¿Todo bien?

-Sí, digamos que Corbin ha triunfado hoy, doy veces.

-¿Dos veces seguidas? ¿Contigo?

-Con Beátris y conmigo.

-¡Uepa! Y estás mazo celosa, eh.- Le pasó un brazo por los hombros dándole un beso en la sien.

-Es que… Buah, no sé.

-Él te quiere muchísimo, el único problema eres tú.

-No soy capaz, tía. No sé qué decirle. Prefiero verle con cualquier otra antes que hacerle daño. Es mi mejor amigo.

-Sois más que amigos. Sois todo. Los dos lo sabéis y como él dice, si no arriesgas no ganas.

-Todavía hay un par de tíos en mi lista. Treck el primero, se lo debo y me lo debe.

Kelly se ríe ¿qué va a hacer si no? Piensa que se equivocara, pero sabe que no va a cambiar de opinión.

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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