abril 27, 2010

Igualdad entre la diferencia.

A las dos y cuarto Kella sale del instituto con Joan. Van cogidos d la mano, son realmente monos. Gin los ve alejarse desde la ventana. Ella tiene clase de literatura hasta las tres, con Isobel. Catlin sube a toda prisa las escaleras, también tiene pendiente lengua, pero lleva un morado…le entra la risa floja al ver a su amiga gritando por la ventana.


-¡Gina!

-Joder tronco, vienes asfixiada ¿eh? ¿Dónde dejaste al pibe?

-En la casina, con Corbin y Beátris jugando a la Wii.

Tiene los ojos rojísimos y tan cerrados que Gin se pregunta si la estará viendo realmente.

-¿Abrieron las ventanas de atrás? Que estos tres, con ganja son un peligro, eh…

-Pues ni idea, tía. Vámonos, que esta no viene.

Justo entraba Isobel por la puerta, con su vaso de agua y mil cosas en las manos.

-Venga chicos, damos la Celestina, un par de frases y nos vamos.

Ellas se miraron al escuchar a Kelly gritar a l lejos. Joan se carcajeaba demasiado alto como para pasar desapercibida.

A las tres y cuarto estaban saliendo del instituto, pillaron un par de latas de redbull y quedaron a las nueve en la Casina.

Todos se quedaron estudiando hasta entonces, cada cual a lo suyo. Los trabajos de Historia que se les acumulaban y las colillas muertas en los ceniceros dejando un olor horrible en los dormitorios.

Corbin se entretenía en besar a Beátris, ambos habiendo ido a tomar unos calimochos por ahí, habían acabado en casa de él, haciendo tonterías. Tenían los móviles en silencio, así que las llamadas de Catlin no sirvieron para nada, y las de Treck, aún menos.

Beátris se metió en la ducha a eso de las ocho de la tarde, dejando dormir al chaval un ratito más. Corbin siempre le había gustado, pero ella sabía que entre Gin y él había algo, y no quería problemas con ella, eran amigas. Aún así ambos iban por su cuenta, hacía poco Gin se había liado con Jerry habían estado medio liados y Corbin no había dicho nada, ella hacía lo mismo, pero era obvio que ambos se querían.

Treck se acercó a casa de Kelly, pero al parecer, ella y Joan habían ido a un restaurante a comer. Trecko piensa que se le va a declaran o algo así. Joan es un buen tipo. Acaba por ir a buscar a Gin, le abre la puerta su madre, se la ve algo deteriorada, pero esta mujer, piensa Treck, nunca pierde la fuerza y la sonrisa. Le deja subir al cuarto de la niña. Se la encuentra dando vueltas por su habitación, con Ras-boti de fondo, un pitillo en los labios y los apuntes de latín entre las manos, papel adelante, papel atrás.

-hey Ginni.

-¡Hola! ¿Cómo tú por aquí?-chocaron la mano y se sonrieron.

Se cambió el tipo de música de golpe. Sabina envolvió los oídos de Treck con tiramisú de limón.

-¿Escuchas a Sabina? No te pega nada…

-Yo escucho muchas cosas, rey, ya me conoces.-dijo riéndose.

-Sí, eh. Eres un librillo abierto.- Se echó a reír y le pasó un brazo por los hombros.- ¿Vienes a la casina?

-Me pongo las zapatillas, como algo, y nos piramos ¿sí?

Salían de casa a eso de las nueve y diez, fumándose otro cigarrito a medias.

1 comentario:

Sabb . dijo...

me encanta tu blog .

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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