marzo 31, 2010

infancia.

-Carmen, vamonos, es tarde...
-Voy, espérame cinco minutos más por favor, ya casi he terminado.
El hoyo es lo suficientemente hondo como para enterrar mi cuerpo hasta la cintura. Me siento realmente orgullosa del trabajo que he hecho. Las olas rompen a lo lejos, y el viento hace que mi pelo hondee más de la cuenta, haciéndome cosquillas en la espalda.
Todos están ya casi que fuera de la arena,  yo sigo con las rodillas pegadas a ella, y las manos en la labor de agrandar ese hoyo. Sonrío al notar la tierra más mojada. Me desato el colgante de la piedrecita negra, el de Lupo. -Ya contaré la historia.- Lo dejo en lo que creo que es el centro del gran agujero y aprieto para que se quede sujeto a la arena. Me incorporo y sacudo la toalla que sigue detrás mía. Me pongo la camiseta y echo a correr hacia mi madre.
-¿Otra vez dejando regalitos?
-Sé que alguien lo va a necesitar más que yo, mami.



Sofía seguía enredando con los pies en la arena, levantándola. Mientras, su hermano mayor, la miraba exausto desde en frente.
-Sofi, ¿que haces?
-Quiero hacer un gran hoyo, pero estoy cansada...
-Espera anda, yo te ayudo.
Al final de la tarde el hoyo era tan grande, que sofía cabía entera dentro. Sonrió a su hermano y se quedo sentada allí abajo, metiendo los dedos en la arena y echándola sobre sus piernas.
Su mano chocó con algo duro. El colgante se mecía suave sobre sus falanges, y Jako lo miraba extrañado.
-¿Has encontrado eso ahí?
-Sí... ¿De quién será?
Jako se encogió de hombros y le puso alrededor del cuello ese colgante.
Era mi colgante. Y ahora es el suyo.
-Chicos, ¡nos vamos!
Sacó a la niña del hoyo y agarró su mano. Ambos subieron al autobús y se sentaron en una de los últimos asientos libres.
Después de un gran día de playa, los niños volvían al orfanato.


Desde pequeña, siempre he hecho este tipo de 'regalitos' como los llamaba mamá. Escondía cositas que me habían gustado o ayudado de alguna manera a lo largo de mi vida. Con siete u ocho años, escondí una pala, y yo siempre le decía a mamá, 'Algún niñito pobre lo encontrará y será feliz porque podrá jugar con ella, ya lo veras...'
Quizá nunca la encontrara nadie, o no fuera precisamente un niño pobre, pero eso, supongo que ya no importa.

4 comentarios:

Katherine dijo...

Es genial ser una enana, sobre todo por que se es tan inocente.

j3ec dijo...

que bonito :O
una entrada estupenda!^^
bss!*

Meiri Poppins dijo...

¡Yo creo que si importa!
PD:tú y tu amiga lo hacen fenomenal

Ana dijo...

Muy tierno ^^

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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