enero 19, 2010

Cariño, casi parece que todavía tienes esos seis años y tu antiguo Rimmel azul.

Se acaban de llenar de luz los pozos esos suyos que llaman ojos.
Y ha calculado, milimétricamente, cada poro de su piel y los a puesto a la misma distancia.
Y ha rellenado sus pestañas, con un negro, que más que negro, se parece a ese rimmel azul que usaba cuando tenía seis o siete años para jugar a las mamás, ese que te pinta de un colorcito extraño la punta de las mismas.
Y ha pintado sus labios de un rojo, que más que rojo, yo lo llamaría marrón, pero ella se empeña en decir que es carmín, -rojo putón, vamos.- y no hay quien le saque esa idea de la cabeza.
¿Y sabes qué más? sus pómulos están sonrosados, ya sabes, con ese colorete tan rosa, que hace que su piel -poco- pálida, parezca la más delicada del mundo.
La camisola azul casi tapaba la falda vaquera, y las mayas azul electrico hacían sus piernas realmente agradables a la vista, acabando con unos botines de interminable tacón grueso.
La chupa de cuero tapaba ligeramente su cuello con la tira abotonada, y la pulsera roja de pinchos de primer grado de su hermana, sobresalia ligeramente sobre su muñeca.
-An, ¿Te acuerdas de cuando jugábamos a ser mamás?
-Claro, tú siempre usabas ese extraño rimmel azulón. ¡Parecía que tenías las pestañas infinitas!
-Y tú te pintabas los labios con el rojo putón que tu madre se ponía para salir con el guaperas de la cazadora, ¿Te acuerdas?
Las carcajadas resonaban en la esquina del Heilig bloed, junto al banco verde donde ella fumaba, y su amiga An, se tiraba las horas escuchando esa música tan suya.

3 comentarios:

Arenas dijo...

puedo decirlo de muchas formas, quizá en dos o tres idiomas, pero sé que sentir lo que siento lo puedo sentir en todos los idiomas, y en todos los países.
TE QUIERO, HERMANA.

Zai Vélez dijo...

Que lindo, aquellos recuerdos que siempre formaran parte de tu vida.

Saludos.

la pequeña aprendiz de Annie Leibovitz dijo...

¿Que qué te digo? Primeramente que te odio, porque escribes demasiado bien y luego me quedas a mí mal cuando me da por subir alguna entrada de tanto en cuando... pero bueno, entre amigas todo se perdona. Es bonito ver que una persona a la que quieres tantísimo como yo te quiero a ti te dedica un pedacito de su historia. Sigue escribiendo, porque no sabes el gusto que da leer tus historias, cabrona.
Gracias por esta entrada y por las que quedan, espero, tanto en mi blog como en el tuyo.
Siempre es SIEMPRE, ¿verdad, futrura compañera de piso?

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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