enero 25, 2010

Creo que se te ha colado algo en el cerebro, chiqui.

-¡Espera! Mira, mira esto.


Señalo el cigarrillo disipándose en una calada entre mis labios, dejando al humo deambular por mis pulmones. Te me quedas mirando, con esa risita que te sale, cuando estás viendo algo, que de una forma u otra, te fascina.

-Cariño, no me mires con esa cara, ¡Hay bastante para los dos!

-P-pero…

Lo siguiente que se escucha es una carcajada, sonora, limpia. Se me escapa entre las comisuras como quien no quiere la cosa, y se clava en tus oídos y ¡Cómo no! En la boca de tu estómago, haciéndote retroceder unos pasos y agarrar mis caderas, balanceándolas al ritmo de mis risas.

Casi parece que huelo tu camisa cuando das el primer calo. Ladeas un poco la boca, para que la bocanada no me venga a la cara, y mantienes tu mirada fija en la mía. De veras quiero bajarla, me pone nerviosa que me mires tan fijamente, pero en serio, no me veo capaz. Ahora me dejo llevar por la música que se escapa del lector de CD’s sin pausa, escuchando ese Drive my Car. ¡Mis Beatles! Wow, ¡Se me ha erizado todo, solo de pensarlo! ‘Baby u can drive my car, and baby I love u pi pí, pi pí, ¡yeah!’

Y la música se para. Y yo me giro y te miro con una mueca de fastidio pintada. Sonríes en mi dirección y le das al Play. ¿Framing Hanley?

Levanto las brazos en un movimiento lento, sin prisa, siguiendo siempre el pulso de la canción. Lollipop resuena en mis oídos, mandándome en Éctasis, y a tí conmigo, disfrutando de los movimientos lúbricos con los que tus ojos se maravillan.

-Ven aquí, ¡vamos!

Parece que te estuviese arrastrando, te acercas con el ceño fruncido, y noto como te frota las manos, nervioso. No puedo evitar sentirte extrañamente bien. Es más mío que de él mismo.

enero 19, 2010

Cariño, casi parece que todavía tienes esos seis años y tu antiguo Rimmel azul.

Se acaban de llenar de luz los pozos esos suyos que llaman ojos.
Y ha calculado, milimétricamente, cada poro de su piel y los a puesto a la misma distancia.
Y ha rellenado sus pestañas, con un negro, que más que negro, se parece a ese rimmel azul que usaba cuando tenía seis o siete años para jugar a las mamás, ese que te pinta de un colorcito extraño la punta de las mismas.
Y ha pintado sus labios de un rojo, que más que rojo, yo lo llamaría marrón, pero ella se empeña en decir que es carmín, -rojo putón, vamos.- y no hay quien le saque esa idea de la cabeza.
¿Y sabes qué más? sus pómulos están sonrosados, ya sabes, con ese colorete tan rosa, que hace que su piel -poco- pálida, parezca la más delicada del mundo.
La camisola azul casi tapaba la falda vaquera, y las mayas azul electrico hacían sus piernas realmente agradables a la vista, acabando con unos botines de interminable tacón grueso.
La chupa de cuero tapaba ligeramente su cuello con la tira abotonada, y la pulsera roja de pinchos de primer grado de su hermana, sobresalia ligeramente sobre su muñeca.
-An, ¿Te acuerdas de cuando jugábamos a ser mamás?
-Claro, tú siempre usabas ese extraño rimmel azulón. ¡Parecía que tenías las pestañas infinitas!
-Y tú te pintabas los labios con el rojo putón que tu madre se ponía para salir con el guaperas de la cazadora, ¿Te acuerdas?
Las carcajadas resonaban en la esquina del Heilig bloed, junto al banco verde donde ella fumaba, y su amiga An, se tiraba las horas escuchando esa música tan suya.

enero 17, 2010

Pásate a por mí y luego vemos donde dormimos

-Se me ha erizado todo, eh.
Su única respuesta fue un segundo muerdo, con el que atrapó esta vez el lóbulo de la oreja izquierda.
El bar estaba bastante lleno, y la cerveza se calentaba sobre la barra.
-Haz eso otra vez...
Se rió bajito y le lamió el cuello despacio.
-¿Ya me estás echando del bar?
-¿No lo hago siempre?

enero 15, 2010

Sí, sí, de verdad.

Al final, va a resultar que es verdad que una sonrisa te ilumina el día. ¿eh?

enero 14, 2010

Mi má.

Dicen que no se preocupa por nada, que es una tía de las que van como quieren, cuando quieren y a donde quieren. Y es verdad.
Ha llegado un momento en el que ni los míseros intentos de ese tipo -hace un año la hubiese enloquecido- le resbalan de tal manera, que él se cabrea cada vez que la mira. Ha llegado un momento, en el que su vida, bueno, la mía, ha dejado de contar pasos, y de girar alrededor de todo un mundo de hipocritas, que ya conmigo tengo mucho. Se ha enterado de que la vida la tiene que valorar, y no lo hace, porque yo se que no lo hago, pero bueno, ¡Se intenta, oye! -mentira.
Ya está. Paranoias fuera.
Que sí, que el mundo parece una mierda, que lo que toca toca, y a tomar por culo.
Tengo la mejor madre del mundo, y los dieciseis años más inolvidables a su lado. Que vale, que me la quieren quitar, ¡que sí! Pero que en mi corazón se queda, eh. Que es lo único bonito que me queda, lo único por lo que me levanto y tengo ganas de llorar, -O de reir, hoy es su Cumpleaños.- y es de esos miedos que se te meten muy adentro, y te hacen tener un vacio muy molesto en la boca del estómago. ¿Pero sabes lo mejor? Que de repente, sin venir a cuento, se me viene otra persona a la cabeza. Y ya, ya no se pensar en otra cosa. Y es que son tan parecidos y a la vez tan diferentes... Y yo soy tan mala hija... Y me quiere tanto, por dios...
Hoy le voy a regalar a mi madre, un corazón, y, como sea compatible, pienso donarle cada uno de mis órganos, para que ella viva por mí. Y para mí. Que aunque no sea la más cariñosa, la más estudiosa, o la más responsable, me va la vida en ello. Yo no se que voy a hacer dentro de unos meses. De verdad que no lo sé. Creo que me voy derechita a un Psiquiatrico.

enero 08, 2010

No se bien decir que no.

-Quizá mañana no tenga ganas de verte.-Mis dedos se enredaban con tu pelo, y mi boca, siempre en la labor de morderte, articulaba palabras con un sentido un poco extraño. Tú solo respirabas profundo, con los ojos cerrados, casi dormido.- ¿Me oyes?
-Sí, te escucho...
-Quizá mañana no tenga ganas de verte.- Repetí con voz neutra, -realmente, estaba ligeramente acelerada.- alzando la mirada para que separases los párpados y me llenasen tus ojos marroncitos.
Tú negaste con la cabeza, era evidente que no te creías tal cosa, y me acunaste hasta que acabé dormida, sobre tu pecho. Escuchando el latir de tu corazoncino, y tu respiración profunda.

enero 07, 2010

Yo y más yo.

Quiero destacar la tranquilidad que sientes cuando pensabas que estaba todo perdido, y más tarde, con una mirada o con un solo gesto,te das cuenta,de que esa amistad que tanto temías haber perdido, sigue existiendo, aunque con las nuevas experiencias de lo vivido sin ti.

C.

¿Qué te parece, Mister perfecto?

Hoy tengo ganas de columpiarme, o de subirme a un arbol. Sí, eso, ahí seguro que se está bien. Porque te voy a ver desde las alturas, y no vas a ser más que un monigote a mis pies. Mi cabeza está sobre la tuya, metros y metros más arriba.
-Eh, ¡ayudame a subir ahí!-Me miras con esa mueca rara que pones cuando no sabes que quiero decir. Yo sonrío pícara y te zarandeo suavemente por los hombros.-Venga ¡ayúdame!- Y no puedo hacer más que, alzarme sobre mis talones y morderte la barbilla, y subir, y rozar tus labios, a ver si asi logro que reacciones. Y al final, acabo con la espalda pegada al árbol, ¡y yo quería estar arribita del todo! Pero tú te empeñas en que así, estoy muy bien, que no quieres que sea más, ni menos. Que así, con cada parte de mi cuerpo, te quedas embelesado, y que ni mucho menos me cambias.
-¿No me cambiarías?
No contestas. Solo me recorres con los dedos. Y, aunque me quedo mirándote fijamente, esperando mi respuesta, acabo por desabotonarte la camisa, por dejar marcas en tu cuello, y por tener que ponerme de puntillas, para llegar de refilón a tus labios.

¿No es encantador?

Impulsiva.

Un comentario en la entrada siguiente, me ha hecho pensar.
¿Y si las cosas las hicieramos siempre sin pensar?
Yo creo que saldrían incluso mejor.
Impulsiva.
11 de Octubre, 2009.
-Me voy.
-¿A dónde?
-Con él.
-¿Q-qué..?
-Las cosas se han terminado, rompo con todo el mundo.
-Pensé que era distinto.
-Y ES distinto, pero estoy cansada de peleas, todo son discusiones y mierdas.
-Yo te quiero.
-Y yo.
-¿Entonces?
-Solo... admítelo, por favor. Yo se que tú me vas a entender. Siempre lo haces. Ahora no tiene porqué ser diferente. Hemos terminado esta fase de nuestras vidas.
-Katherina, así no son las cosas. No puedes tirarlo todo por la borda.
[...]

enero 05, 2010

El último regalo junto a la chimenea, mientras Ka corría como un loco por la casa.

-¡DATE PRISA!
-Ya, ya vooooooooooooy.
-¡Que se va a despertar Yeira!
-Solo un segundo, ¡por favor!
El último regalo lo dejó cerca de la chimenea, se quedó embelesada apenas unos segundos y luego salió corriendo del salón dejando la luz apagada.
Se metió en la cama con el camisón de listas marrones y espero pacientemente.
Un par de minutos después, Kurt corría como un loco por la casa, entrando en todas las habitaciones.
-¡HAN VENIDO! MAMÁ ¡LOS REYES HAN ESTADO EN CASA! ¡Yeira despierta!
Ella sonreía desde la cama, y se restregaba los ojos con las manos, como quien no quiere la cosa.
-Kurt, ¿Hay algo para mí, enano?
-¡Claro! Hay para todos, ¡Corre, sal de la cama!

Que bonito es ser un niño pequeño, ¿eh?
Yeira lo era cuando estaba con Ka.

Solo nos falta la música.

10:59.
-Oye, ¿Has llegado?
-Eh... espera, me queda un minuto, Ya me estás esperando?
-Me queda un minuto, allí te veo.
No pasaba nadie por la calle, y cuando adentré los pies en la fina arena, la noté más fría que nunca.
Sentí sus pasos tras de mí, pero no me giré hasta que llegué a la orilla.
Sus manos rodearon mi cintura, atrayéndome hacia él, apretándome contra su pecho.
-Hola, chiquitina.
-Hola, hola.- Dije contoneando las caderas.- ¿Qué tal el día?
-Bueno, llevo llamándote desde las tres de la tarde, pero me di por vencido y salí a tomar unas cañas.
-¿Sin mí? Muy mal, eh...
-¿Pero tú ves como estás? Si yo creo que hasta te dura, todavía.
-Eh, no. Solo tengo un poco de resaca, nada más, gato.
Me di la vuelta, quedándome de frente a él.
-Vale.
-Pero, tú me perdonas, ¿a que sí?
-¡Pues claro!
Pegó sus labios a los míos, y yo me reí entre dientes.
¡Que gusto!

enero 04, 2010

Déjalo ya.

-Y... ¿Quién dices que eres?
-No lo he dicho.
-Bueno, ¿Y a qué esperas?
-Yeirina, a ti te da igual como me llame.
-Eso lo decido yo. Has entrado en mi cuarto en plena noche. Me has tapado la boca. Me has sacado a hurtadillas de mi casa. Y para colmo, ¿No vas a decirme como te llamas?
-No. No voy a decirtelo.
-¿Entonces qué...?
-Es Henrik quien te busca, quiere que te de esto y que dejes no se qué negocio. Y quiere que lo hagas ahora.
-¿Estais locos?
-Yo no, pero él... En fin, tú solo hazlo. Es lo mejor para tí.
Siguió andando, calle abajo, dejandola atrás. Porque ella también andaba, pero mucho más despacio, mucho mucho más. Estaba agotada. Solo quería volver a casa.

enero 02, 2010

Casi las ocho.
-Venga, tía, levántate ya, ¿No?
-¡Deeeéjame dormir!
-¡Pero son las ocho de la tarde y Jota te ha llamado cuarenta veces!
-Que llame una más y me levanto...
Aitana la desarropó de mala gana.
-Como no te levantes, se va a enfadar contigo, tu verás.
Gin se levantó refunfuñando, y tal cual, se metio a la ducha. Eso le hacía falta, una buena ducha fría que le baje la resaca.
-¡Mandale un mensaje a Jota, y dile que nos vemos a las 11 donde siempre!
-¿Dónde siempre?
-Él sabe donde es, ¡Corre!

[...]

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
Creative Commons License Todos los textos y fotos que están aquí escritos o colgados, son míos.licencia de Creative Commons. Respétalo, por favor, y no te los descargues.