diciembre 21, 2009

Psé.

Ah...Gin estaba nerviosa, casi parecía llorar, se sentía extrañamente confusa, dolida, y eso que todavía no sabía nada.
El móvil estaba sobre la mesa, allí, quietecito entre los dedos temblorosos de la chica, mojandolo con lagrimillas que ya pasaban su barbilla afilada.
No sonaba.
-¿Por qué cojones no me llamas? Mierda, todos tenían razón, me está engañando.
Idiota que se sentía, pero sin motivos, ah... o con todos los del mundo. Y no sabía como llorar, porque se le había olvidado lo que era el amor, o algo de eso que te hace sentir bien y mal en el mismo instante.
Tiene la garganta seca, y un dolor bastante molesto se apodera de sus sienes. Y de su pecho.
Pero es que el móvil seguía sin sonar, y las esperanzas se le habían agotado hacía ya mucho tiempo.

2 comentarios:

Javier dijo...

realmente escribes buenas historias..
=)
♣♠♫♪

Seven Cyanidè dijo...

En algún momento va a sonar... y sino sonará el click en su cabeza que le lleve a una decisión mejor.
Un beso!

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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