diciembre 10, 2009

Paul la lleva de visita a un lugar especial y tiene ganas de llorar por amor.

Paul cerró el coche y caminó lentamente de un lado a otro. Estaba realmente molesto, nada había resultado ser como el pensaba. Estaba en frente de su casa, y lo peor de todo, es que no estaba espiándola. Si no, esperándola.
Janette le observó desde más allá del portal, enjugó una lágrima que nacía en sus ojitos de niña y carraspeando con fuerza varias veces para aclararse la voz, salió a su encuentro.
-Hola.
-Hola, chiquitina.
Un beso fue lo siguiente que nos enseñaron. Un beso de esos que dan envidia, tan lleno de amor como de pasión, de los que te quedan con ganas de más, aunque sabes que tienes que controlarte.
-¿Dónde vamos a ir hoy?
-Te voy a llegar de visita a un lugar especial. Quiero enseñarte donde estuve todo este tiempo.
-¿De verdad?
-Hoy, hoy me apetece compartirlo todo contigo.- Dijo agarrándola por la nuca y acércandola para fundirse en un abrazo. Paul quería llorar, y no estaba seguro de si era por esa molestia que decía tener, o si por el contrario, era el día más feliz que había tenido en años.

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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