diciembre 04, 2009

Entrega.

-Cuánto tiempo sin verte, querida.
-Sí.
-¿Te va bien?
-Mucho.
-¿Piensas seguir contestándome así, Yeirina?
-Sí, joder, sí.
-Pronto te vas a dar cuenta de que no me puedes tratar como a los demás. Que toda tu vida se puede romper solo con unas palabritas mías. Es mejor que te dejes llevar...
-Manipular quieres decir, ¿no?
-Mujer, ¡qué cosas tienes!
Semele se adelantó y lanzó lejos el cigarrillo, se giró y encaró a Yeira.
-Todo es muy fácil, tú haces lo de siempre, me das lo que me pertenece y yo guardo tu secreto, ¿si?
-Más te vale.
-¡Chst! ¿Está claro o te lo explico delante de Ka y Sonia?
-Claro, cómo no. -Asintió varias veces y tomó el camino contrario de vuelta al instituto. Su reloj ya marcaba las 9:10.
Semele observó desde uno de los bancos del Heilig Bloed su contoneo, el rápido movimiento de sus piernas y sus manos temblorosas cerradas en torno a un sobre amarillo pálido.

1 comentario:

Patrycja dijo...

pero aun así, Yeirina no debe dejarse engatusar

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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