noviembre 08, 2009

Tom la llama cobarde a sus espaldas, por no luchar, cuando solo quiere ser un niño malo.

Tom seguía sentado en su sillón, como si no pasara nada, haciendo caso omiso a su prometida.
Por el contrario, Victoria se tiraba las horas sentada bajo aquella encima, mirando al horizonte y queriendo guardar bajo llave las lágrimas que había derramado, esconderlas antes de que él las notara en la comisura de sus ojos color avellana. Cada vez era más fria la relación, por lo que Tom había decidido dejar de compartir el lecho con ella, y presidir la casa desde uno de los dormitorios de la tercera planta, dejándola sola en una cama enorme, de sabanas blancas y tan húmedas que apenas podía dormir una noche del tirón.
Ya habían pasado cinco meses. La -no- boda se acercaba, y ella cada vez estaba más confundida, pero sobretodo dolida. Le dolía que no la aceptara. Le dolía que la tratara como una más. Le dolía pensar que él solo buscaba el calor de la hoguera junto a sus libros. ¿Dónde quedaron esos días de lluvia en los que se acurrucaban en la cama entre besos y caricias? ¿Dónde quedaron? Se tortura con recuerdos, y con fantasias. Emociones compuestas por un amor tan solo y tan repentinamente absurdo. Casi era como si no le conociera. Tal vez nunca lo había llegado a conocer del todo. Quizá no fuera más que un juego. Una chica más. En su cama. -porque él lo negaba, pero todos sabían que su fama de mujeriego no era inventada.- Y lloraba y lloraba. Solo sabía hacer eso. Y Tom la llamaba cobarde a sus espaldas. Por no luchar, porque él solo quería jugar a los niños malos. Eso era él, un niño escondido en el cuerpo de un señor elegante de treinta y pocos, que se dedicaba a visitar a su criada mientras su Victoria, apoyada contra la puerta, escuchaba los gemidos de otra mujer. Y los de su propio prometido. Que triste ¿no crees? Ella siempre lo dice.-Es muy triste, querida. Es muy triste que me trate así, pero bueno, es lo que desea, yo tengo que acatar todas las cosas que hagan feliz a mi amor.
Tom se reía de su ilusa actitud. De no saber pararle, porque en el fondo, eso queria ¿sabes? Quería que ella le dijera un '¡YA BASTA!' tan alto que le haría casi estallar el tímpano. Y ella solo escuchaba, miraba, y aceptaba.
Escuchar, mirar y aceptar. Justo lo que no quiere ver en una mujer. Y sin embargo, la ama tanto... tanto que piensa que se muere si ella le suelta un 'Se acabó...' tan bajito como un suspiro de los suyos. Y eso sería muy triste.-Aunque morir por amor... es muy bonito ¿No crees, querida?

4 comentarios:

The No-Name Girl (Champagne Supernova♥) dijo...

Me recuerda demasiado a una chica conocida...
Morir de amor...yo lo he hecho y heme aqui, resusitada de amor.

Un beso.
Hermoso (L)

The No-Name Girl
xoxo

Pat (electro Cat) dijo...

se destruiran el uno al otro.

Érika dijo...

La tristeza de Victoria terminará por acabar con su vida y Tom se lamentará el resto de sus días por haberla perdido.

bizcochodechocolate dijo...

Victoria no se merece eso.Y él no merece a Victoria.

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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