noviembre 25, 2009

Sonia, Clire o Yeira

-Quiero verte
-¿Sí?
-Sí, digamos que nunca repito con la misma, pero tú siempre eres diferente entonces... bueno, ya sabes.
-Y...¿Cómo me has encontrado?
-Vamos Yeira, eres cliente especial de este pub.- se rió y ella enarcó una ceja algo molesta.- Venga, Yei, lo estás deseando
-¿Ahora también eres adivino?
-No, pero eres bastante fácil.
Se dio la vuelta para marcharse, pero él se pego a su espalda, acariciando sus piernas bajo el vestido alilado.
-No te enfades, pequeña. Sabes que es cierto.
-¿Tanto me conoces?
-Lo procuro
-Venga Jason, no te flipes ¿quieres?.- Apartó sus manos con cuidado y siguió andando con ese contoneo -tan suyo- de caderas.
Jason la dejó ir, deleitándose al mirar sus piernecitas y las curvas de su cuerpo, imaginándolas bajo la ropa.
Un hombre de unos treinta años, muy bien puestos además, se paró frente a ella, la calle estaba repleta de gente, de niños que correteaban y ella se dedicaba a echar miraditas y toquetear al tipo.
Jason sonrió y se acercó despacio, con su aire de superioridad y con el ego apunto de explotarle en plena cara.
-Oye, perdona.
La cara de Yeira se descompuso en una mueca.
-Pero que coño...
-Sonia, ¿quién es este?
-¿Sonia? ¿No eres Clire?
Yei le dio un codazo a Jason y sonrió al chico.
-Cariño, este hombre está loco, no le hagas caso.
-¡Pero Son! Es cierto, lo sabes.
-¡Pero si ni si quiera te conozco!
-Bueno, entonces ¿Cómo se donde tienes ese mordisco?
El hombre la miró y sacudiendo la cabeza pasó de largo, dejando a Yeira temblando y a Jason muerto de la risa tras ella.

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Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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