octubre 22, 2009

Una calada de miel

Dejé el paquete de tabaco encima de la mesa, y me quedé mirándolo.
No quería probar algo que enganchase, o algo que ya me tuviese enganchada de alguna manera. No, no. Tenía que cortar por lo sano.
Que rabia, tengo que tener más personalidad y ser capaz de hacer las cosas como las digo.
Saqué un cigarrillo y me lo acerqué a los labios, ya tenía el mechero en la mano, pero no lo encendía.
Quizá.. si fuera capaz de esperar hasta mañana..
Lo rompí, y como los treinta y cuatro anteriores, lo puse sobre el cenicero. Quería probar a llorar en vez de fumar. Es menos adictivo y más sano.
Bueno, solo..una calada...
-Vamos, solo una, y lo apagas
Lo coloqué con cuidado entre mis labios, y lo prendí con la llama pequeñita del mechero de algún tío de los que pasaron por allí.
Inspiré.
-Oh, coño...
Una mezcla de tabaco y miel -consumida hacia poco- atravesó mi garganta, dejándome profundamente descolocada y con más mono que nunca.
Me quedé mirando como se consumía, sin soltarlo, sin probarlo, solo mirar. Mirar y no ver. Ya me había alejado de ese preterito perfecto. Ahora estaba en un pasado bastante más bonito, o que me apetecia ver como bonito. Tan adictivo como ese asqueroso tabaco que aún me recorría. Un 'nosotros' salió de mis labios, pero tan bajito tan bajito, que apenas se confundió con un suspiro.
Ya quedaba una sola calada, una calada de miel, que me apresuré a tomar antes de olvidar ese recuerdo.
El recuerdo de un beso que nunca conocí, pero que todavía me tiene enganchada.

1 comentario:

Cris dijo...

Me encanta(L)
También me encanta Santaflow.
Muás y te sigo :)

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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