octubre 23, 2009

Se quieren.

Trató de hacerse la mayor, de no gritarle y perder los estribos. No era nadie para hacerlo.
Frente a ella, estaba Paul envuelto desde la cintura hasta las rodillas con una toalla blanquecina, y detrás de él estaba otra mujer, era bien linda.
-¡Pequeña! Pero, ¿qué haces tú aquí?
-Pasaba por aquí, y.. pensé subir a saludar, pero perdonad, ¡ya me voy!
Intentó sonreir, pero el atisbo no llegó si quiera a sus ojos, y Paul sintió un gran nudo en el estómago.
-hey Janette, espera.. Yo..
Ella sacude la cabeza y asiente levemente en señal de aprobación. Se gira y sale de la casa, con paso lento, pero baja las escaleras tan deprisa que parece que en cada escalón está más próxima la caída.
Paul se queda en la ventana que da a la entrada, esperando ver el cuerpecito menudo de su amor, mientras las manos de Shailene cobran vida y le rodean, dándole el calor que sus extremidades necesitan.
Ella se disculpa en un susurro apenas audible y él se gira para abrazarla, sin querer mirar a la chiquitina de ojos verdes que corre en ninguna dirección con las manos alrededor de su cintura.

Se queda sentada junto al penúltimo árbol de aquel parque tan grande, apenas son las dos de la tarde, pero ya el frío de Octubre le dice que debería volver a casa y meterse en su cama pequeña, intentar dormir y no querer soñar. Pero se niega a moverse, tampoco quiere llorar, no serviría de nada. Ella solo quería besarle, y que él la amase como lo había hecho al principio. Pero ya eran otrros tiempos. Y parecía que Paul olvidaba que era el querer. Y mucho más, que era quererla a ella.

Pero Paul no sentía eso, a Paul se le caía el alma a pedacitos cuando ella pensaba tal cosa, porque el lo sabía. Era un tipo listo, y notaba el dolor en sus mejillas sonrosadas por el frío. El sabía que ella se estaba enamorando, y aún así, no veía que hacer. Dejar de buscarla sería una tortura demasiado grande, pero verla, tocarla, y hacerse dueño de ella, sería tan doloroso como que le clavaran mil puñaladas con cada caricia. Buscaba en Shailene lo que no debía encontrar en Janette, aunque ni de lejos era lo mismo.
No. Él, aun sin querer admitirlo, sabía que ella sabía que la amaba. Y que poco más que aceptarlo se podía hacer. Él la quiere. Ella le quiere. Pero parece ser un amor de estos posiblemente imposibles. En los que reina la infidelidad, aunque después ni de lejos se sienta lo mismo.

6 comentarios:

Hollie A. Deschanel dijo...

No siempre podemos corresponder a quien nos ama.

Muaks!

DosBichos dijo...

Janette tendrá que aceptar que Paul al menos sabe lo que se pierde, muajajaa :) P.

Ren. dijo...

el querer a alguien siempre implica dolor, y aveces tomar decisiones que duelen aun mas

un besazoo!

Oihane dijo...

la vida es asi..
me gusta tu blog, te sigo!

Ely Cadillo dijo...

Que lingo post...
Un beso.

Champagne Supernova♥ dijo...

OH! Lovely...

Take Care, honey

Supernova
xoxo

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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