octubre 08, 2009

El hombre de antes.

Las tres de la mañana eran ya y Janette seguía esperando en la estación del lado sur. Tenía el pelo levemente ensortijado por la humedad y el entrecejo fruncido. Estuvo esperándole hasta cerca del amanecer. Esa noche no se presentó y acabó volviendo a casa bajo gotitas heladas de una lluvia anticipada. Pero lo que ella no sabía, es que, el hombre que creía dominar, descansaba plácidamente bajo el cuerpo menudo de otra mujer.



A penas salió el sol, Paul recobró el sentido. Tenía un dolor de cabeza inhumano, fruto de una noche repleta de sexo, drogas y alcohol. La observó dormir. Aunque el día no era bastante caluroso, ella dejaba ver su piel entre las sabanas. Sus tirabuzones pelirrojos caían con suavidad sobre su espalda desnuda. Con los dedos trazaba figuras sobre las caderas de la chica, acariciándola. Ella despertó y se quedó mirándole con esa cara de señorita que tenía.
-Buenos días, dormilona.- Le besó el cuello sutilmente y ella se acurrucó entre sus brazos.
-Buenos días, amor.
-¿dormiste bien?
-Oh, hubiese preferido no dormir… ¡Pero, si!
Su sonrisa era increíble, era tan risueña que dolía. Era la única mujer que le hacía olvidar a su pequeña Janette. Por primera vez, había dejado pasar una noche con ella para acompañar a Shailene.
-¿Shai?
-¿Hm?
-¿tú me quieres?
-Claro, Paul.
-¿Cuánto?
-Lo suficiente como para sentir celos de esa niña.
Paul la abrazó con fuerza, acariciándole el pelo con ternura e ignorando algunas palabras de su amiga.
-Sabes que yo también te quiero ¿no?
-Sí.
Asintió y salió de la cama. Shailene le observó vestirse sin perturbarse. Nunca dejaba que viera sus emociones.
Con la camiseta en la mano se acercó a ella y la besó. Ella envolvió su cuello con los brazos y tiró de él, dejándole caer sobre su cuerpo.
-Shai, Shai para.
-¿por qué no puedes complacerme por una vez? Me buscas, y cuando lo haces siempre me encuentras. Pero cuando soy yo la que te exige pasar la noche juntos, me rechazas besándome en la sien con esa mirada de ternura fingida. Estoy harta. Quiero que vuelvas a ser el hombre antes. El que se volvía loco con una mujer desnuda. Quiero que me folles, Paul, no que me hagas el amor.
Él suspiró sobre sus labios y ella cerró los ojos temblorosa.
-No me hagas esto y luego te marches, viejo.
El tono de ella era hosco y él ni si quiera se digno a contestarle, solo se desabrochó el cinturón dando un golpe sobre la pared, furioso.
Los pantalones cedieron bajo las manos de Shailene, que pese a verle muy alterado, no renunció a su imprevista embestida.
La penetró con fuerza. Mordió sus pezones en un intento de sentir algo, la acaricio, sus muslos llevaban el nombre de él tatuado a base de señales, pero no era más que sexo, su corazón ni se inmutaba. Aún así la follo y ella gimió como nunca. El placer nublaba los sentidos de ella, sin embargo, eran lágrimas las que cegaban la mirada de él.


Janette estaba tumbada en el suelo. Ya no pensaba en Paul, si no que dormía serena. Dejó el móvil en la cocina, por si alguien osaba molestarla y tras un par de horas, se sentía más cansada aún que al principio. Optó por una ducha de agua fría y un café bien cargado.
Paul había dejado un mensaje en su contestador.
"Pequeña Janette, soy Paul. Anoche estuve ocupado, espero que no te molestara. Ya te llamaré."
Tiró el móvil contra el suelo, enfadada.
-¿Ya te llamaré? –gritó a la nada- Y una mierda “querido” Paul, vuelves a ser el mismo de antes.Salió de casa fumando. Esa mierda que pillaba era realmente buena, pensaba tras cada calada.

1 comentario:

Slacker dijo...

Como siempre, me enganché.
¡VENGA, EL SIGUIENTE!

Te quiero, perdedora(L)

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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