septiembre 20, 2009

Primera cita.


Llegó al instituto con ese aire de inteligencia que le caracterizaba. El pequeño hacker que llevaba dentro se quejaba de asfixia. Que graciosa era su mueca de inocencia fingida. Creo que solo yo conocía su otro "yo", que chico tan curioso.

Notaba su mirada pegada a mi espalda, y cuando me giraba para mirarle, veía un ligero rubor en sus mejillas. Tal vez, bueno no, seguramente, no fuera más que el reflejo.

-¡Sigues siendo igual de vago, Jota! ¿No piensas cambiar nunca?

-Oh, señora, no es eso. Es un aburrimiento mortal, no le veo buen camino a su asignatura.

-Acabará mal señor Mai.

-Acabaré como todos Miss Alteio.

Siempre le daban por imposible, asi qué, sencillamente le ignoraban.

-¡Pst, Gin!

Un bolígrafo me dio en la cabeza y cuando me giré, su mirada burlona me vigilaba-

¿qué quieres Mai?

-¿quedamos esta tarde?

-¿tú y yo? ¿Para qué? -Le mire riendome

¿Te invito a salir y te ries de mi?

Ladeé la cabeza sin esonder mi diversión.

-Podría decirse que sí.

Se dejó caer sobre el respaldo de la silla sonriendo

-¿qué te parece a las ocho en mi casa?

Enarqué una ceja y me dejé caer sobre la mesa.

-Mejor a las nueve en la mía.

Con las mismas, dejando un trozo de papel con mi dirección sobre su mesa, sali de clase notando el color que subía a mis mejillas. Sonreí, me había pedido salir.

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Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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