septiembre 08, 2009

Dulce final


Doncella de esta realidad. Muda, ¿no sabes que decir?

No… ya veo.
-Principalmente sientes miedo ¿no es así?-dije
-¿por qué preguntas?-contestó
-Soy algo curiosa, ¿y bien?-insistí
-debo tener miedo, pero no lo siento.-asentí
-yo tengo miedo.-admití
-Lo sé.-se encogió de hombros
-y tu también-ladeé la cabeza
-Tal vez-resopló
-y solo tal vez.-terminé
-eso dije-se removió incómodo
-¿a si? Disculpa-dije
-¿sabes si te quiero?-preguntó
-Claro, lo noto.-le miré
-¿qué te hace pensarlo?-me miró
-hombre, tu mirada supongo. Pero seguramente sea porque estamos en mi cama ¿no?-solté
-te olvidé-dijo
-¿perdón?-me confundió
-no te escuchaba-contestó
-pero… ¿Qué estás diciendo?- me asustó.
-vete
-pero es mi casa-me quejé
-de mi vida-insistió
-pero…-comencé
-¡ahora!-me ignoró.
Salí de mi propia casa. Envuelta en una manta sucia.

1 comentario:

Érika dijo...

Pobre Victoria... Tom es asqueroso, sinceramente.

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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