septiembre 30, 2009

Prisas y más prisas.

Salí de la ducha acalorada, me sequé apresuradamente con la toalla y cogí la ropa interior del primer cajón del armario.
Corrí por toda la casa semidesnuda, con el cepillo de dientes metido en la boca mientras intentaba abrocharme el sujetador, que se empeñaba en risistirse bajo mis dedos.
La camiseta azul , esa olímpica, ¿sabes cual digo? Si, si, ¡esa, esa!
Bueno, pues me la puse, y cogi los vaqueros estos caídos que tanto me gustan con las deportivas Jonh smith.
Vacié la bolsita ¿donde guardo el maquillaje y todo eso? pues esa, la volqué sobre la cama y como loca busqué todo lo que necesitaba, o sea, cuatro cosas.
Lapiz de ojo, eyeliner, algo de sombra negra y como no, el Rimel.
Me pinté apresurada, mirando el reloj cada pocos segundos, Ya solo quedaba retocar las pestañas con el rimell y habría terminado.
Me miré al espejo de pie y sintiendome orgullosa de mi tipo y de mi estilo, salí a la calle.
Caminé hasta un parque cercano y allí... Allí estaba ese niño. ¿Como se llamaba? ¿Landom? ¡ah, sí! Ese era su nombre.
Ese niño me tenía perdidamente enamorada... sus dientecitos blancos, su mirada dulce, sus manitas suaves...
Los mejores cinco años que jamás haya visto una mujer...
Y pensar que ese niño era parte de mi...
Cada vez que lo veía, mi mundo dejaba de girar, ya no existían esas prisas y más prisas




CartadeunamadreaSUsiempreHIJO.

Miércoles.

La semana se había pasado en un santiamén Ya era miércoles otra vez, el día en que la niña Katherina y su papá, quedaban para verse.
Katherina escondía sus finas muñecas bajo una sudadera negra un poco grande para sus dimensiones. No prestaba atención al mundo que la rodeaba pero se asustaba con facilidad.
Frente a la puerta principal una cámara anunciaba su llegada, y un hombre de pose firme y segura salía a s encuentro.
-Buenos días Katherina.
-Buenos días papi.
-Vamos, ¿piensas quedarte ahí todo el día o prepararás algo para desayunar niña vaga?
-Claro, ¿que te apetece hoy papá?
Katherina contaba ya sus casi 17 años y seguía siendo igual de ridícula que con cinco. Pero realmente, ahora solo intentaba evitar una paliza que con mucha suerte conseguiría olvidar.
Odio tener que llamarle papá...
Sumida en sus pensamientos como estaba, no vio venir la estocada de su querido Alberto.
El golpe en las costillas la dejó sin respiración durante unos instantes.
-Como no me prepares el puto desayuno en menos de 10 minutos tu y yo vamos a tener un grave problema puta.
Ella se limitó a asentir y a cocinar.
Alberto salió de la cocina, no eran más que las diez de la mañana y ya estaba bebido.
A la chica le entraron ganas de llorar, sentía lastima por su padre, quería ayudarle a avanzar, a que no se destruyera la vida y de paso...que no la arrastrara al infierno de cada Miércoles.
Un poco de esto, un poquitin más de lo otro y... ¡listo!
Las voces de su padre empezaban a sonar más altas y peligrosas. Kathe se apresuró a terminar y a llevarle la bandeja a su padre, que para no variar, le tiró a la cara.
-¡me cago en la puta! No sabes hacer nada bien ¿eh? Sí, tápate la cara, tapate esa preciosa boquita, ¡porque te la voy a destrozar en cuanto te descuides niñata!
Katherina pensó en huir, pero eso solo lo enfurecería más, asi que, se irguió lentamente y espero el golpe que seguramente volvería a partirle el labio por... bueno, no recuerda cuantas van ya.

Katherina llegó a casa el Jueves a las 7:00 a.m
El mundo dormía bajo techos seguros y ella caminaba hasta su casa con una gasa pegaba al pómulo.
El frío la carcomía por dentro y los recuerdos le parecían confusos.
Apretó el paso y giró la ultima esquina hasta el edificio número quince de la gran avenida. Sabía que su madre no estaría en casa, asi que no tuvo que preocuparse por tapar unas heridas que nadie vería[...]

Contacto.

Saco la llave del contacto y con una mano apoyada todavía en el volante salio del coche.
Esa noche llovía a cántaros pero Paul ni se inmutaba.
En la quinta ventana empezando desde la izquierda se dibujaba la silueta de una pequeña mujer.

Janette se situaba justo frente a la ventana, con las manos suavemente colocadas a la altura de sus caderas, estaba tranquila.
Una sonrisa pícara en sus comisuras hizo que Paul se moviera ligeramente y entrara en el hall de aquel edificio.
Un toque en la puerta fue suficiente. Janette esperaba al otro lado para abrirle.

Un escalofrío recorrió la nuca de Paul cuando ambas miradas se encontraron, pero este no se movió de la entrada, simplemente se apoyó en el marco de la puerta y esperó a que ella diera el primer paso.
Janette desabrochó un par de botones de su camisa blanca. Aún llevaba el uniforme del colegio, ese día le parecía que iba a ser el atuendo perfecto. Se puso de puntillas y lo besó con una intensa ternura. Las manos de él sujetaron las mejillas de la niña siguiendo ritmicamente aquel pulso entre sus lenguas.
Jane pasó los brazos alrededor de su cuello besándole con más fuerzas.
Paul acaricio sus muslos finos y suaves y con un ligero movimiento la levantó, pegando su pequeña espalda a la pared y perfilando sus pequeños y redondeados senos con la punta de la lengua[...]

Esa chiqitina le robaba la razón.
Pero ese hombre la hacía realmente disfrutar tras un mal día.

septiembre 28, 2009

Llamada.


Su msn estaba abierto, el ordenador ardía tras llevar horas encendido, aunque realmente, Janette estaba a años luz de su dormitorio cuando su movil empezó a sonar irritablemente, sacandola de su ensoñación. Era un número desconocido.
-¿Sí?
Al otro lado del telefono solo se escuchaba un tráfico lejano.
-ehm...¿hola?
-Hola.-dijo con voz firme.
Cuando su mente analizó esa voz, sus mejillas se colorearon de rojo intenso y apretó la mandibula con fuerza.
-¿quién eres?
-¡Sabes de mááás y de sobra quien soy pequeña Janette!
-Que va, realmente no tengo ni idea.
-Soy Paul.-Dijo exasperado.
-¿Paul? No conozco a ningún Paul...
-¿Sabes que mientes mal hasta por teléfono?
-Oye mira, no se que quieres y la verdad no me importa mucho, asi que hasta otra, monín.
La linea se cortó, pero Paul se quedó el móvil pegado a la oreja y con una sonrisa divertida susurro un "hasta pronto" que le hizo reir.

Janette se lavó la cara con abundante agua y se quedó observando las marcas rosadas que adornaban su cuello. "este Paul..." pensó riendose.
Se puso las converse de Sprindfield, esas que se había comprado hacía un par de meses y salió de casa sin hacer ruido, alejándose de la urbanización y acercándose a la estación del lado sur, donde ya alguien la esperaba pacientemente con un poco de polen entre los dedos [...]

Encuentro.


Janett se sentó en el tejado fumandose un cigarrillo y escuchando la canción de Losing you.
Oh, que gran cancion... Es una de sus favoritas y la canta en voz baja mirando al horizonte.
'Por casualidad, tomó el camino equivocado. Iba distraída y cuando quiso darse cuenta ese chico, Paul, estaba justo frente a ella.
-¿Janette? ¿qué haces aquí chiquitina?
Su tono era realmente molesto. Ella lo miró con desdén e hizo un amago de darse la vuelta, pero la mano del chico se cerro alrededor de su brazo.
Irritada lo sacudió enérgicamente para deshacerse del roce de sus dedos.
-No vuelvas a ponerme tu maldita zarpa encima, Paul.
Con una sonrisa algo siniestra la acorraló contra la pared de la estación del lado sur.
-Niñita mal educada... ¿No te enseñó tu mamá que a las personas mayores se las habla de usted?
-Claro, Paul. Y también me enseñó como patear a bichos como tú. -escupió de mala gana.
Este, con expresión molesta recorrió el cuello de la pequeña Janette con los dedos, y agarrándola por la nuca con fuerza la atrajo hacia si para besarla excitado.
La niña no reaccionó al instante, con los ojos abiertos de par en par memorizaba los rasgos de aquel hombre. Mientras su cerebro le gritaba que se alejará de él, su corazón le suplicaba notar el cuerpo de Paul contra el suyo.
Finalmente, cuando los ojos de ambos se encontrarón, Jane mordió el labio del tipo tan fuerte como pudo, hasta hacerle sangrar.
-¿Se puede saber que coño haces?
-¡Eso mismo me preguntaba yo!
-Venga, no dramatices que te encanta, ¡Si me estabas clavando las uñas y todo, gatita!
-¿Las uñas? ¿Gatita? Lo único que te quiero clavar yo a ti es una aguja en la punta de la polla, flipado.
-Uy, pues si que te pongo ¿eh, reina?
-Dios, das asco...'

Era otro de sus encuentros con él. ¿Y si ese tipo tenía razón y había disfrutado con el beso?
Se quedó tumbada sobre las frías tejas con los ojos cerrados, pensando en que estaría haciendo Paul en ese instante.

A poco más de un kilómetro, el humo de un canuto se filtraba en los pulmones de un tío de no más de veinticinco años.
Se sentaba sobre una viga y apoyaba la espalda en una pared ligeramente inclinada.
Podía ver la luna desde allí, pero entre calada y calada, en su mente se dibujaba el recuerdo de un beso.
No era más que una cría, pero tenía la hablidad de hacerle enloquecer[...]

Chiquitina de ojos verdes.


Flotaba, realmente estaba flotando[...]
Janette notaba el vaivén de su cuerpo al compás de la música, notaba el alcohol en sus venas y cada vez se sentía más lejos.
La discoteca estaba a rebosar, pero ella se movía con libertad de un lado a otro, rozando su cuerpecito joven -entre chicos increiblemente desconocidos a sus ojos- con sensualidad.
Mareada, salio a la puerta y tras andar un par de metros por un callejon su cuerpo se convulsionó haciendole expulsar toda droga que albergaba en su organismo.
Alguien le retiró el pelo de la cara y la sujeto pacientemente hasta que su estómago se hubo asentado de nuevo.
-he, ¿estás bien? ¡Menudo pedo llevas chiquitina!
-Solo estoy algo mareada, tampoco estoy tan borracha.
-niña -dijo con tranquilidad- si no hubieses salido de ese antro, ahora mismo irías camino del depósito. Además, ¿No eres tú muy jovencita para andar por lugares como este?
Janette respiró hondo y levantó la vista para observar a aquel hombre moreno que se acuclillaba a su lado. Ella se pasó las manos por el pelo en un intento absurdo de arreglarlo un poco e ignorando las palabras del tipo fuertote, apoyó la espalda en la pared con los ojos cerrados.
Tras algun minuto que otro abrió los ojos, y se topó con su mirada, profunda.
-¿Se puede saber que estas mirando? ¿Y por qué sigues aquí?
-Observaba como te van cogiendo color las mejillas mujercita.- dijo con una media sonrisa realmente irresistible.- Y sigo aquí porque me da la gana, niña.
-Pues no se tú, pero esta niña se larga.
La pequeña mujer que había tras esa mirada traviesa se incorporó apoyándose ligeramente en el hombro de su acompañante.
-¿No me piensas dar las gracias si quiera?
Jane saco de su bolso gris una cajetilla de tabaco y encendió uncigarillo cuidadosamente colocada entre sus finos labios.
Tras un par de caladas y una mirada ligeramente sujerente dio media vuelta y salió a la calle principal.

'A pocos pasos, un hombre unos diez años mayor que ella, se bebía el último trago de un quinto de cerveza y la seguía en silencio para saber donde dormía esa chiquitina de ojos verdes.'

septiembre 27, 2009

Sueños.


El reloj se rompió contra la pared y sus labios apretaron los de ella con fuerza. Craig clavaba los dedos en su nuca en un intento de atraerla más y más cerca.

Abrió los ojos y sus manos se crisparon tanto como pudo.

-Puto sueño...

Apoyo la cara en la almohada y ahogó un grito.

-¡JODER SHAILAINE, JODER!


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septiembre 24, 2009

Hoy es mi cumpleaños

-Hoy es mi cumpleaños, Gin
-¿De verdad? ¡Feliz Cumpleaños bichito!
La besa en la mejilla.
-Gracias nena. ¿qué me vas a regalar?
-Pues es obvio, una noche loca.
Bryan sonrie y la besa despacio. Ella, mientras, lo empujaba hasta que su espalda choca contra la pared recorriendole con la lengua.
-hey tigresa, tranquilizate...
Gin le quita la camiseta y le desabrocha el cinturon notando como este se excita
-Pero si estoy muy tranquila, ¿no se me nota?

[...]

septiembre 21, 2009

Lagrimas con sabor a rimel

Los movimientos eran pausados pero elegantes, un sube y baja, un corre que te pillo, un toma y 'daca' de nunca acabar. Sus muslos se tensaban en cada envestida y su cadera se movía como intentando llegar más adentro.
Una noche
Otra noche
Otra noche
Otrá noche más.
Y así cada semana, de cada mes, de cada año, durante 5.
Pero ya la cama se les hacía pequeña.
En la cocina, sobre la encimera, sobre la lavadora, encima de la mesa.
En el despacho, sobre papeles arrugados y envueltos de sudor.
En el balcon, notando la brisa en sus mejillas calientes...
Y un sinfín de lugares donde los besos y las caricias trataban de saciarse, donde sus cuerpos se entrelazaban excitados.
Pero claro, el sexo terminaba, la luna empezaba a declinar, junto a sus estrellas, y entonces, cada uno en su lado de la cama, susurraban al viento lo asqueados que se sentían.




"Y las lágrimas con sabor a rimel, corrían desde sus ojos a sus labios. Y su cuerpo, ya menos fogoso temblaba bajo la mirada de unos edificios callados."

septiembre 20, 2009

Primera cita.


Llegó al instituto con ese aire de inteligencia que le caracterizaba. El pequeño hacker que llevaba dentro se quejaba de asfixia. Que graciosa era su mueca de inocencia fingida. Creo que solo yo conocía su otro "yo", que chico tan curioso.

Notaba su mirada pegada a mi espalda, y cuando me giraba para mirarle, veía un ligero rubor en sus mejillas. Tal vez, bueno no, seguramente, no fuera más que el reflejo.

-¡Sigues siendo igual de vago, Jota! ¿No piensas cambiar nunca?

-Oh, señora, no es eso. Es un aburrimiento mortal, no le veo buen camino a su asignatura.

-Acabará mal señor Mai.

-Acabaré como todos Miss Alteio.

Siempre le daban por imposible, asi qué, sencillamente le ignoraban.

-¡Pst, Gin!

Un bolígrafo me dio en la cabeza y cuando me giré, su mirada burlona me vigilaba-

¿qué quieres Mai?

-¿quedamos esta tarde?

-¿tú y yo? ¿Para qué? -Le mire riendome

¿Te invito a salir y te ries de mi?

Ladeé la cabeza sin esonder mi diversión.

-Podría decirse que sí.

Se dejó caer sobre el respaldo de la silla sonriendo

-¿qué te parece a las ocho en mi casa?

Enarqué una ceja y me dejé caer sobre la mesa.

-Mejor a las nueve en la mía.

Con las mismas, dejando un trozo de papel con mi dirección sobre su mesa, sali de clase notando el color que subía a mis mejillas. Sonreí, me había pedido salir.

Cada beso sabía más a vodka


Le miré confusa, casi asustada.
-¿Cuánto te queda?
-No sabemos el tiempo exacto.
-¿CUÁNTO TE QUEDA?- Alcé la voz, presa de un pánico interior que me carcomía.
-Unos cinco años, tal vez menos.
Se acercó a mi con las manos por delante, para abrazarme supongo y como acto reflejo o yo que sé por qué, di un paso atrás, mirándome las manos con impotencia.
-Mírame criatura, estoy bien
Abrí la boca, quería decirle tantas cosas que mi cerebro no fue capaz de asimilar tanta información. Me apretó fuerte contra su pecho, mientras esperaba pacientemente a que me tranquilizara.
-Todo va a estar bien pequeña...
.-¿Cómo puedes decir que todo está bien? ¿No tienes miedo?
-Oh, tener miedo a la muerte es rídiculo.
Se sentó en el sofá despreocupado y tiró de mi mano con suavidad alzandome despacio y quedándome sobre él. Le besé en la sien con ternura acariciandole las mejillas extasiada.
Me miró con esa sonrisa burlona que le caracterizaba haciendome sonreir también.
-¿qué fue de esos besos tan excitantes que me dabas antes?
-¿Los guardé en una botella, gato.- Sonreí divertida.
-¿Sí? Creo que voy a por algo de beber-Me beso la cara varias veces, sin rozar mis labios y cogiendome por los muslos me dejo caer a su lado en el sofá levantandose.- ¿creés que estarán escondidos en la botella de vodka?
Me aparté ligeramente interesada.
-Puede ser...
Volvía con un par de botellas en las manos, y después de darle un trago al vodka buscó mis labios ansioso.
Cada beso me gustaba más. Cada beso, sabía más a vodka.

Desperté de golpe, buscando el interruptor entre jadeos de angustia y noté sus brazos alrededor de mi cintura.
-shh Gin… Estoy aquí niña, estoy aquí.
Lágrimas confusas cegaron mi azulada mirada. Mientras, él depositaba un suave beso en mi clavícula, acariciándome la espalda con los dedos.
Me apoyé contra él, dejándome llevar por sus movimientos lentos. Me besa, tranquilo pero fogoso. Sabe que esa noche seré suya, lo nota. Yo lo sé, lo consiento.
Y poco a poco va cobrando vida. Sus manos. Su boca. Me acaricia lenta y levemente. Yo, ruborizada, me dejo hacer. Recorre mi cuello con la lengua, bajando lentamente por mi pecho desnudo, clavando sus dedos en mis caderas, excitado. Acaricia mi vientre con efusividad, escondiendo su mirada tras unos párpados relajados mientras besa mis labios, saboreándome. Susurra palabras bonitas. Oh, sí. Me dice lo hermosa que me veo e intenta demostrar un amor intenso, penetrante. Me siento grandiosa por estar a su lado. Como si solo existiera en el mundo por él. Tal como éramos, nos amamos aquella noche, con todo el ímpetu que albergaba en nuestro organismo.
Y a la luz de la lamparita de noche y del primer amanecer, se derrumbó agotado sobre mí, pegados por mil moléculas de sudor. Mezclando nuestra esencia e intentando recuperar el aliento. Acariciaba su pelo mientras sus manos hacían figuras sobre mis muslos, haciéndome sonreír.
Agotados. Al cabo de un rato, dormidos. Así, abrazados, desprovistos de ropa, mientras un pequeño hilo de color carmín manchaba ligeramente las sábanas. Dando lugar a Gin, la de Jota, Haciéndonos parte al uno del otro. A Jota, el de Gin.

Hablando de una primera vez.

G.

Paraguas Rojo


La lluvia caía furiosa sobre nuestro paraguas rojo, mientras me susurraba entre risas nerviosas lo bonita que me veía esa tarde.
Jota me abrazó, frotando mi brazo con ternura intentando darme calor. Era increíble, cuanto le gustaba hablar, ese chico era realmente adorable. ¿Qué sentía? No sabía si el cariño se manifestaba así, o si por el contrario ese hormigueo merecía llamarse amor.
Así, sonrojado, se acercó buscando mis labios, casi temeroso. Cuando los rozó, fue como si un chispazo nos recorriera. Se separó, apenas a unos centímetros estaban sus labios de los míos, pero noté la intensidad de su mirada. Y bajo aquel paraguas rojo, ya sin lluvia, nos besamos hasta enloquecer.

septiembre 11, 2009

Un amigo(?)

Es realmente difícil escribir esto. Soy un letrista, pero llegada la hora de enseñar las cartas, no valgo mucho.
Un poco inútil, a estas alturas, es hacer lo que hago. Lo único que puede causar este tablón es dolor. Pero no quiero que te vayas sin que sepas unas cosas.
Cuando te digo que tú te vas a ir, y te digo que yo me voy a quedar, no es una visión obvia de lo que va a pasar.

Cuando te digo que tú te vas a ir, y te digo que yo me voy a quedar, se me cae el alma.
De veintiun gramos pasa a pesar todo el dolor del mundo. Porque sé que tú vas a echar muchísimo de menos a tu gente, sé lo que es un adiós. Pero, ya ni como Joni, ni como Maxx, o lo que sea, si no como Lucca, como mi realidad, que voy a estar en tensión todos los días, pensando que es de tí. Pensando si estás o no estás bien. Pensando si estás con tu madre, o con tu padre. Y es que, lo que más me jode es la impotencia que siento sobre la situación. Es que no te puedo ayudar en nada. Y me gustaría que fueses capaz de pensar como yo, que no dejases que ciertas cosas te afectasen, que no dejases que cierta gente te tocara. Pero no puedo. Y, si he sido borde, si he pasado de tí, no es por tí... es que sé que te vas a ir, y me duele demasiado como para hablar contigo como si nada ocurriese. Sé que querías eso, que fuese todo igual, como si no fuese a pasar nada.. Pero para mi no es así.
Los te quieros que no te he dicho, no te los he dicho porque no te quiera.

Los te quieros que no te he dicho, no los he dicho porque son incomparables con lo que siento, con lo que me haces sentir.
No creo que te quieros sean necesarios.
Jón.

Jamás había sentido algo tan intenso.


Esa mañana de noviembre llovia mucho, las fuerzas se me escapaban poco a poco y tu imagen no se esfumaba de mi cabeza. Las lagrimas me carcomían el alma y la calma no llegaba a mi corazón.

Ahora que tú no estás, me decia una y otra vez, dejaré de vivir. No quería un mundo en el que mi razón de existir no estuviese. Queria gritarle al mundo por haberme arrebatado lo que más amaba, pero eso no te haría volver.

Y recordé, que la eternidad y el paraiso eran para ti algo puro, algo en lo que debias creer para mantenerte vivo y recé, recé por ti. Cada vez que la luz del sol se escondia tras esas nubes notaba como mi subconsciente me abandonaba, para dar paso al dolor más inmenso que jamás se haya sentido.

Bajo un paraguas negro, en mitad del cementerio, quise rogarle al cielo que volvieras, que la luz te trajera de vuelta una mañana, para poder decirte por ultima vez cuanto te amaba.

Por más que he padecido, jamás, jamás, habia sentido algo tan intenso.

Y fue, como estar muerta en vida.

Y fue, como si mi corazón no sintiera cada latido.

Y fue, como si mis pulmones se llenaran de agua y no hubiese espacio para el oxigeno.

Y fue, peor que la misma muerte.

Odio tener que llamarle papá.


Me levanté de nuevo sujetandome el vientre.
-¡Eres un mierda!
-Callate puta!
Me golpeo de nuevo en toda la cara, haciendome caer al suelo. Apreté la mandibula con fuerza, no podía ser posible.
Me levanté tanteandome la cara y limpiandome algo de sangre que corría por mi barbilla.
-¿Y tu te llamas persona? No eres más que un monstruo.
-¿eso de callarte tu no lo entiendes por las buenas verdad?-Me cogio por el cuello y me golpeo la cabeza contra la pared.
-¿Por... por las buenas? ¿Pegarme una paliza es decirmelo por las buenas?
-Da gracias a que aun no te haya matado maldita zorra.
-La unica zorra que yo conozco, es tu madre, por haber engendrado a alguien como tú.
El siguiente puñetazo me rompio el pomulo. Pero varios más le siguieron, haciendome sangrar violentamente.
-Dios, ¡estas consiguiendo que tenga ganas de matarte!
-Muérete.
Me dejo caer al suelo y se alejo un poco poniendose las manos sobre la cabeza.
-¿No te das cuenta de que no sirves para nada? No eres más que una malcriada. Me da asco pensar que llevas mi sangre.
Me costaba respirar y las lagrimas ya cegaban mi mirada, encharcandome el alma.
-Tú, tu eres el que da asco aqui.
-¿Como has dicho?-se giro con cara de psicopata para mirarme y me levante lentamente, apoyandome en la estanteria.
-¡TÚ! TÚ ERES EL UNICO QUE DA ASCO. PUDRETE.
Se abalanzo contra mi con la mano ya en alto, grite asustada y note como mi cabeza golpeaba la estanteria seguidas veces, note como fluia la sangre y como lentamente me mareaba[...]
-Muerete...papá.
Dios, odio tener que llamarle papá...


Hasta aquí llega mi historia.

septiembre 10, 2009

K·G


Me miró silenciosa, yo seguia sentada en ese sillon, moviendo las manos con nerviosismo y sintiendo un leve escozor en el labio.

-¿Me puedes explicar cuando coño piensas hacer algo?

-¿hacer algo? No tengo pensado hacer nada Kathleen.

-¿ah, no? ¿Y bien? Explícamelo.

-Las cosas no van bien Kath, lo sabes mejor que nadie, no pienso abrir la boca y tú, tampoco.-hice que mi voz sonara ligeramente amenazadora, aunque no sabia si iba a colar.

-¿Sabes Ginevra? Eres astuta, sí, pero lamento decirte, que no me ganas en esto. He vivido más que tu y esta -dijo señalando mi cara- ¡NO SON FORMAS!

-Kath, soy libre de hacer lo que quiera, y sabes que para mi el skate es muy importante. ¡Deja de destruirme los sueños!

Kathleen Gervasi se quedó estupefacta, jamás su hermana le habia hablado con tanta dureza. Ella nunca habia querido romperle nada, y menos sus sueños. La queria, la queria con una locura que no era ni normal.

-Gin, Gin yo no...

-Kath,-dije más calmada- Se que piensas que estos rasguños tienen que ver con otra cosa, pero juro por mi vida, que esta vez me cai con el skate.

Justo entro un chico, no le conocia muy bien, pero el rubor que se extendia por las mejillas de mi hermana me hizo darme cuenta de que tenia que salir pitando de alli.

-Maxxie ha quedado en venir a buscarme justo a...a esta hora. Asi que, yo marcho

-¡Gin! espera.-Kathleen se giro con rapidez sujetandome del brazo con avidez

-¿sí?

Se acerco a mi oido, y pasando sus brazos lentamente por mi cintura, me abrazo con fuerza.

-Ten cuidado, por favor.

A partir de ese momento, el lazo que nos unia se convirtio en algo extrañamente solido.

Y despues de cuarenta y cinco años viviendo un dia a dia con ella, me doy cuenta de lo mucho que valio esa caida. Y de lo afortunada que soy por tener una hermana.

-¡kathleen! No olvides que te quiero, enana.

Una mañana algo bochornosa de principios de Septiembre.
El todavía estaba tendido sobre la cama, mientras ella la miraba sigilosa desde el poyete de la ventana. Llevaba los zapatos en la mano y la camisa aún desabrochada. Cogió su chaqueta de la silla, todo sin dejar de memorizar sus rasgos y cuando salió de la habitación, sintio como una garra fria aferraba su corazon, tirando de el hacia dentro de aquel dormitorio.
Corrió, durante casi veinte minutos corrio a algun lugar. Notaba como le ardían la garganta y los pulmones, y como su visión era cada vez más borrosa. Me asfixio, pensó, y se dejo caer sobre el asfalto. Había llegado otra frente a su casa. Algo la llamaba a entrar. Vio la ambulancia frente a la puerta y se sintio vacia. Grito con fuerza el nombre de ese chico. Con tanta fuerza como fue capaz. Y le lloró. Cada lágrima negra por el rimel que caia por su mejilla era una espina clavada en el alma. Y chilló, y chilló otra vez, Y UNA VEZ MÁS.
De repente alguien puso la mano sobre su hombro y ella como un animal asustado se arrastrro por el suelo lejos de el extraño.
Se incorporó y despacio, salvó la distancia que le separaba de ese hombre, lo abrazó con fuerza y noto como su corazon latia de nuevo. Como su alma se renovaba y como su vida volvia a tener sentido.

1.

-eh.
-Hola.
-¿sabes que va a pasar cuando te vayas?
-No, no sé. ¿qué pasará?
-que ya no vas a estar.
-Eso es Obvio. ¿A dónde quieres llegar?
-A que yo si me voy a quedar.
-Lo sé
-¿No lo entiendes?
-Yo me voy, tú te quedas, no. ¿Me quieres decir que vas a rehacer tu vida? porque si es eso, adelante.
Esperó unos minutos, indecisa.
-¿No contestas por algo en especial?
-No le veía buen rumbo...
-ah... ¿y no puedes decirlo sin más?
-No quiero confundir la chulería con la sinceridad; Si no lo entiendes, no soy yo quien te puede ayudar.
-Tú nunca puedes ayudar. En fin, vale. Ya está ¿no?
-Tú no me entiendes, o no quieres entenderme. Es mi educación. 'Ya está' desde que se te piró la cabeza y me dijiste que te ibas.
-Pues eso, tu lo has dicho, ya está
-Sí, porque tú lo aceptas.
-que me digas a donde querias ir a parar
-oye, estoy.. bastante delicado, suena raro, pero me están dando ataques por lo más mínimo, hablar de esto sería discutir, y alterarme.. no quiero ser egoísta, pero tú no sabes que es esto.
-Vale...
-Discúlpame.
-Ya, bueno.
-ah...
-¿Sabes?A veces me da por pensar en como era todo hace un par de años. Y me doy envidia a mi misma
-¿por?
-Porque nada es como antes.
-El cambio es lo unico que perdura...
-El cambio es un asco.
-El cambio es lo que nos hace ser lo que somos
-¿Idiotas?
Le acarició la mejilla con dulzura.
-¿Plural?cada cual tiene su propio cambio, por lo cual su propio resultado.
La beso lentamente, saboreandola... y disfrutó de aquel beso como nunca antes lo había hecho.
-Ya está
-¿ya está? ¿Como que ya esta?
-Eso mismo. Que se acabo. que hemos roto. que me dejes
-¿pero qué...?
-Ann, ¿que cojones estás diciendo?
-Que no te quiero, que me das asco, que me cansé de ti ¡olvidame!
Anabella se dio la vuelta y corrio en la direccion opuesta, mientras Maxx la observaba estupefacto
-¿qué...ha querido decir?
Ando en la misma direccion por donde ella habia desaparecido, podia oirla gritar de angustia en algun lugar de aquella playa.
Mientras, Anabella andaba sin rumbo fijo, con la mirada perdida. Era lo mejor. Tenia que hacerlo.
Pero era tan dificil... le queria tanto...
Maxxie por el contrario, sabia perfectamente que pasaba. Sabia por qué motivo ella se habia alejado de el. Aunque esta pensase que no tenia ni idea.
Se golpeo con fuerza la cabeza hasta hacerse daño. Estupida, más que estupida se repetia una y otra vez. Debiste decirle lo que pasaba...

Maxx, la vio, a lo lejos y corrio tras ella, la sujeto con fuerza y la hizo alzar la cabeza para encontrar sus ojos puros.
-Estaré contigo hasta el final. No lo dudes nunca.


Y así fue, como admitió que la muerte la perseguía.

Se volvieron uno.


La barquita se movía ligeramente bajo las olas del mar. Solo se escuchaba el sonido de las aves, el murmullo del océano y nuestras respiraciones acompasadas.
Los brazos de él rodeaban su cintura, dibujándole figuras en la espalda con la punta de los dedos.
Ella le miraba desde abajo. Él estaba sumergido en sus pensamientos, sus ojos buscaban diferencias en las nubes claras y un atisbo de sonrisa se dibujaba en sus comisuras.
-Jamás habia estado tan agusto..
Apoyó los codos en su pecho y se puso a su altura, interponiendose entre él y su cielo azul.
-ah?
-Gracias por haber venido An, la verdad, pensé que rechazarías mi invitacion.. -sus dedos jugueteaban nerviosos con el pelo de la chica mientras ella a su vez le acariciaba el cuello.
-¿Sabes Maxx? A veces, las cosas no salen como pensamos. A veces, el tiempo simplemente se para, sin más.
-Hay cosas que son imposibles.
-Pero no todas. Y sabes que te quiero con locura
Se removió incomodo bajo el fino cuerpo de Anabella. Ella se dio cuenta y se incorporó, tapandose cuidadosamente con la toalla.
-Las cosas no son tan faciles, esto no es más que un pequeño día en un mar de años.
-¿Siempre tienes que estropear los momentos Maxxie?
-Dicen que siempre hago daño cuando menos falta hace, ya sabes..
-¿Sabes que es lo único que se? ¡QUE NO SE NADA! Que todo me lo ocultas bajo esa capa de hipocresia y de madurez fingida. ¡Deja de esconderte de mi, maldita sea!
La mano de él corrio hasta la nuca de Anabella, atrayendola hacia si con fuerza.
-No... no te atrevas a decir eso una vez más.
-¿O si no qué? ¿me vas a pegar?
Hizo su presa aún más resistente, la atrajo hacia si, y pasó su lengua por los labios de ella.
-Jamás te levantaría la mano, criatura. Eso lo sabes muy bien.
Tras un suspiro, se dejó llevar por ese hombre, que tanto le gustaba. Por su mirada, por sus besos y caricias, por su olor.
-Eres un cobarde
-Y tu una niña
Anabella le miró con cara de pocos amigos y mordio su labio con fuerza, hasta casi hacerle sangrar, pero este no se quejo. Al revés, la cogió por los muslos, elevandola para quedarla a su altura y la beso con fuerza. Sus torsos desnudos se volvieron uno entre caricias.

Reik

Me duele amarte, sabiendo que ya te perdí (8)

Uno que dure para siempre.


Le despidió con lágrimas en los ojos, conmovida por su mirada y recordando esa caricia que la hacia crecer como persona, hasta tocar el cielo.
Desde el tren, los puños de este se crispaban, igual que su cara, que ofrecía una gran mueca de dolor. Parecía como si su corazón no bombeara o como si sus pulmones no le dieran oxigeno. Sus ojos anegados en lágrimas que los hacían parecer incluso más bellos de lo que ya eran, pero ese brillo especial, había desaparecido. Su pelo, peinado cuidadosamente, se notaba descuidado.
De repente fue como si reviviera, sus musculos tomaron las decisiones por si solas y bajo de ese tren, empujando a todo aquel que se interponía en su camino.
Ella, temblando como estaba, se dejo caer en el suelo de rodillas. Debia estar volviendose loca, porque le veia correr hacia donde se encontraba.
Todo fue muy rapido, la cogido por los hombros, incorporandola, ella notaba sus dedos clavandose en su piel, pero no le importaba. Le dio un beso, un beso lleno de amor, ternura y calor. Un beso que dure para siempre. El beso... que duró para siempre.
Y sono una incomoda campana, la que le devolvia la razon.
-Tengo que volver al tren..
-No... - ella notaba como su voz la defraudaba, haciendola sentirse debil.
-Volvere a buscarte. Lo juro.
Rozo su mejilla con los dedos y susurrandole que la amaba por ultima vez y desaparecio entre la multitud.
Cada mañana, durante quince meses, ella iba. A aquella estacion marchita que se habia llevado a su amor.
Y ese día, el 9 de Septiembre, vio un nuevo amanecer, vio un nuevo barco aparecer a lo lejos.
Vio como alguien conocido bajaba de ese estupido tren.
-tú... tu eres...
Se miraron largo rato, los ojos de ella se humedecieron ligeramente, despacio, cada vez mas. Las piernas le fallaron y sus brazos, temblorosos comenzaban a reclamar sus extremidades fuertes y musculosas.
La abrazó, con fuerza. Asfixiandola ligeramente.
De repente se desperto, seguía sentada en la estación. Sola. olvidada. Más sola aún que antes.
Y desaparecía, lentamente. Y recordó ese beso, ese que duró para siempre. Y lo sintió en sus labios. Y se fue. Para siempre. Desapareció, en el olvido de los años. Porque esos quince meses, habían sido los cuarenta años más largos que jamás hayan existido.

Ella fue feliz. Por vivir de la esperanza. Ella fue inmensamente feliz.

Once.




Le doy al play. Losing you suena por decimoquinta vez en el portatil y yo sigo llorando.


Una más, una de tantas, todas iguales. ¿por qué no me hacía inmune a tus insultos? ¿por qué volvía a ti una y otra vez? ¿por qué no me saltaba el paso de disculpas que carecen de sentido?


Veinte mil preguntas que vuelan por mi cabeza y la cancion se acaba otra vez. Vuelvo a darle al play secandome una lagrima que ha caido sobre el teclado.


So tell me why, you don't care enough to try[...]


Y no sé que decirme a mi misma para sentirme mejor, no entiendo porque me dañan tanto unas palabras de alguien que no debería importarme.


¿por qué soy tan ingenua?


No, sigo sin saber que tienes, que te hace tan especial.


No eres más que un crío mayor de edad. Pero un crío, MI crio. Siempre.


Lo sabes mejor que yo.


G.




septiembre 09, 2009

Diez.

-Tienes que contarla entera
-Claro, eso hago.
-¡No! te has saltado la parte de la playa.
-Mariam, no he llegado, ¿te puedes esperar?
-No, te repito que te lo has pasado, ¡Es que no sabes contar las cosas Taylor!
Niña, callate! Déjame terminar y si falta algo tu luego lo pones.
-Eres un borde...
-Y tú una caprichosa
-Calla capullo
-Callame tú
Mariam le empujó contra la pared, quedando su boca a centimetros de la de él, y con un suspiro, le beso con fuerza.
-¿Te vas a callar de una vez o tengo que hacerlo otra vez?
-No, no, sigue ¡porque no me pienso callar!-dijo atrayéndola hacia sí.
-Eres un cerdo.
-Sí, pero te encanto.
Mariam se encogió de hombros y lentamente rozó sus labios de nuevo, jugueteando con su lengua y entrelazando los dedos en su pelo, dandole más intensidad por momentos.

septiembre 08, 2009

Nueve.


Y voy, y nos dejamos caer sobre tu cama, descalzos y ardiendo.
Mi camisa blanca, sin botones por tu lujuria cae sobre una silla, tus manos se aferran a mis muslos con fuerza, impulsandome pausadamente, tus labios recorren mi cuello bajando hasta el vientre, tu lengua perfila mis rasgos y yo, ahogo un gemido.
Mis manos empiezan a sentirse seguras y te recorren, desato tu cinturón con rapidez y tus pantalones ceden ante mí.
-Me volverás loco un día de estos pequeña.
Me puse sobre el, tomando las riendas de la situacion y por una vez, me senti con ganas de no parar.
-Lo que yo decía.
Y con esas ultimas palabras sus dientes aferraron mi labio haciendome enloquecer.

Contigo o sin ti querido.

Me quedé pensando en que sentía, en todos los momentos, en lo que habiamos pasado.¿Cuales eran felices?Poco más de unas fotos, una, en algún lugar. Ese lugar al que me llevó para hablar, del que me fui y nunca más pude volver. Ni contigo ni sin tí.Claro, hablar de un es estúpido, Lo nuestro solo trae discusiones. Pero, ¿Sabes qué? No me canso de ellas. Es lo que siempre hubo y lo que siempre habrá.Entre tú y yo, solo hay eso.Entre él y yo hay algo imposible.
Tenía que haberle escuchado cuando me dijo que nunca funcionaría.Pero me gusta complicarme la vida.Con él. O sin él.¿qué piensas?
Menuda estupidez de blog.

Beso escondido.

La verdad frente a nosotros se esconde
La buscamos?
Pero no encontramos nada, es invisible a nuestra mirada.
Dejamos de ser niños para crecer y madurar, para olvidar al pequeño en nuestro interior
Olvidamos ese beso escondido, en una comisura cualquiera, sin rumbo, sin dueño.
Para cuando quieras darte cuenta habrá volado de allí.
De su lugar de origen, estará en otra boca, en una que no tiene derecho a poseerlo, pero que aún así lo reclama.
Si entendiéramos cual es el final de esta historia, no sería una vida.
Leemos por la curiosidad de saber el final.
Vivimos, para saber cómo acabamos.


Solo hay que esperar un poco más…
Y ese beso, llegará a mis labios…

Dulce final


Doncella de esta realidad. Muda, ¿no sabes que decir?

No… ya veo.
-Principalmente sientes miedo ¿no es así?-dije
-¿por qué preguntas?-contestó
-Soy algo curiosa, ¿y bien?-insistí
-debo tener miedo, pero no lo siento.-asentí
-yo tengo miedo.-admití
-Lo sé.-se encogió de hombros
-y tu también-ladeé la cabeza
-Tal vez-resopló
-y solo tal vez.-terminé
-eso dije-se removió incómodo
-¿a si? Disculpa-dije
-¿sabes si te quiero?-preguntó
-Claro, lo noto.-le miré
-¿qué te hace pensarlo?-me miró
-hombre, tu mirada supongo. Pero seguramente sea porque estamos en mi cama ¿no?-solté
-te olvidé-dijo
-¿perdón?-me confundió
-no te escuchaba-contestó
-pero… ¿Qué estás diciendo?- me asustó.
-vete
-pero es mi casa-me quejé
-de mi vida-insistió
-pero…-comencé
-¡ahora!-me ignoró.
Salí de mi propia casa. Envuelta en una manta sucia.

Ocho.

Prendo fuego a los recuerdos, a recuerdos de esos que hacen daño porque te sientes culpable, por no haber dicho cosas indispensables, tanto un te quiero, como un te odio.
Como un ‘cinica’ o un ‘preciosa’
Todas las cosas tienen un por qué en este mundo, solo tienes que saber donde buscar, si no tienes ni una ligera idea, prueba a seguir a tu instinto, a tu corazón, todo lo que te rodea esta conectado de alguna manera contigo. Puedes conseguirlo.
Puedes ser feliz en un mundo de locos, sin temor a caer, a derrumbarte, yo tengo espacio en mi burbuja para dos, tres y para todas las personas que amo. Se que puede ser lo suficientemente fuerte como para tirar de todos y cada uno hacia adelante.
Cuando te da por pensar que tu vida no tiene sentido, te equivocas, algo en ti debe merecer la pena, porque si no, llevarías muerto mucho tiempo, no estarías planteándote ese ‘voy a acabar con esto’ lo habrias hecho sin mas.
Nos da miedo que haya después, nos da miedo que no haya nada, pero si no hay nada… de que tenemos miedo?
Si no hay nada, no hay amor, ni añoranza. No hay deseos, ni existe el temor. Somos almas libres, o tampoco somos almas?
Qué somos?
No te conformes con la vida que tienes, conviértete en alguien feliz, en alguien que merezca la pena. Porque aun asi, hagas lo que hagas… no saldrás vivo de ella, pero que mas da?
PRESENTE, nunca futuro. Nunca pasado.
Tu, que estas leyendo esto, estas presente en mi vida, tú, porque te has molestado en leer un blog mas, uno más.
Suerte con tus pasos, prueba a no tropezar.

un sin sentido.

Las cosas empezaban a ir realmente mal, se distanciaba poco a poco, desaparecia y aparecia sin pensar en si estaríamos preocupados, no decía nada a nadie.
Se acercaba su cumpleaños y ya tenia todo pensado. Queria regalarle lo mas bonito que tenia, mi corazón, mi alma, a mi misma.
Tocaron a la puerta segundos después de que un pensamiento algo subido de tono cruzara mi mente a toda velocidad, me ruborice ligeramente y me dirigí hasta la puerta, no había nadie en casa y cuando abri la puerta, tampoco había nadie fuera.
Encima del columpio del jardín, había una carta, me acerque despacio, sabia de quien era, estaba segura de que ponía esa carta y de lo que ello significaba.
Abri la carta con los dedos temblorosos, rompi parte del sobre, los nervios me obligaban a hacerlo mas deprisa, el sobre llevaba mi nombre.
“¿Lunne? Si estás leyendo esto ahora es porque la has cogido del columpio, nuestro primer beso te acuerdas? Fue muy bonito, pensé que todo seria perfecto, que tu eras lo que necesitaba, que siempre estaríamos juntos, han pasado unos meses, y te quiero mucho, con locura, pero… Las cosas no son tan fáciles y los dos lo sabemos, solo tienes dieciséis años y yo voy a cumplir veinticinco. Es una relación difícil y se que ahora mismo vas a llorar de rabia, me odiaras por hacer esto, pero ambos sabemos que nunca funcionara.
Tengo que estar con otra persona, con una mujer, alguien maduro y tu eres una cria. Eres increíble y me encantas, guapísima, preciosa, perfecta. Pero hay otra mujer.
Disculpa esto, y disculpa que no te lo diga a la cara, mirándote a los ojos, pero soy demasiado cobarde para hacer tal cosa.
Siempre, Jack.”
No. No, no, no.
Mire hacia todos lados de la calle, le buscaba, tantas lagrimas en los ojos no me dejaban ver, grite su nombre, con toda la fuerza que fui capaz de sacar de mi misma, note como mi garganta se resentía, note como acabada en un aullido de dolor, note como todo mi mundo se derrumbaba, como corria calle arriba con la carta en mi puño. Sabia perfectamente donde estaría, quería que yo misma viera como se besaban. En el mismo parque donde me dijo que me quería, donde me cogía de la mano y me abrazaba como si se le fuese la vida si no lo hiciera.
El estaba allí, con ella. Me quedé mirando, a unos metros de distancia, con el corazón latiéndome en la sien, vi como ella revoloteaba a su alrededor, como movia sus largas pestañas y se mordía el labio, provocándole, provocándole a tocar sus caderas, su espalda, sus piernas perfectas. Pero el no la miraba, llevaba el móvil en la mano, llevaba el móvil que yo le regale. Lo dejo sobre el banco, se levanto y me miro.
Aunque sabia que me encontraría justo ahí, sus ojos se movieron rapidos y nerviosos, apretó los puños hasta que sus nudillos se vieron blancos, podía sentir el dolor que sentia al clavarse las uñas en la palma de la mano.
Y entonces sucedió, se acerco, me cogió por los hombros, me grito, me llamo por mi nombre, me beso con fuerza, dejándome sin respiración apenas y tirando de mi labio con dulzura me dijo que me amaba, que era lo mejor, que se venia obligado a hacerlo, pero que lamentablemente, para esa mujer perfecta, para mis padres o para el mundo que nos rodeaba, no estaba dispuesto a perderme.
La carta que llevaba en la mano se me había caído a sus pies, se agacho para cogerla y romperla en mil pedazos.
-A veces, sabemos perfectamente lo que tenemos que hacer, lo que debemos hacer, pero somos humanos, nos gusta tenerlo todo, somos egoístas. Y tu sabes que no soy diferente. Puede que a toda esta gente no le guste que te ame, pero lo hago. Es asi, no hay más Lunne.
<>
Aquel beso me sabia a gloria, aquel instante, la calma después de la tormenta.
El dia de su cumpleaños fue el mas bonito de nuestras vidas, y digo de las nuestras, porque cada instante que pasa, me doy cuenta de cuanto me ama, de todo lo que soy para el.
Nunca, nada es imposible.
Y menos si se trata de amor.
Jack, siempre.
Lunne·

Siete.

Continuaré mi historia sin ti.
Comprenderé que cada suspiro sea elevado por el viento y me fundiré con mi propio corazón para percibirlo.
Confesaré haber dependido de ti, haber sido tuya tal y como quisiste, admitiré haberme comportado cual niña estupida encaprichada con un juguete nuevo.
Pero solo aceptaré una cosa. Te quiero, te quiero, te quiero.
Nadie va a cambiar jamás eso. Y lo sabes mejor que yo.
G.

Seis.


Carecía de sentido, los besos, las caricias, los te quiero...
Cuando estaba contigo era feliz, oh sí, muy feliz. Me convertía en una persona atenta y cariñosa, me gustaba pasar las horas hablando con esa personita tan especial en mi corazón.
Pero luego llegaba él y me robaba la razón. Sin ningun te quiero, sin tocarme, solo palabras. Sus palabras, siempre dicen algo. Siempre demuestran un amor incondicional. No hace falta que te diga algo que ya sabes... Cada minuto con él, era un paraiso, pero las discusiones acaban siendo insoportables. Cada dia mas, y más y vuelvo a verte y entonces te digo cuanto te eche de menos. Y me siento hipocrita.
Un momento contigo es inutil tratar de olvidar, esos abrazos que siempre quise agradecerte, esos sueños de estar contigo, de que fueras mio y solo mío. Pero las cosas no son así.
Estaba confusa, no sabia a quien deseaba más, si a mi mejor amigo o a ese hombre que me roba el corazon con cada palabra pronunciada. Era complicado y tú, tomaste la decision por mi.
Ahora tengo un amigo, sin más y un amor imposible.
¿Y que me queda?
Nada. Nada de lo que tuve o quise tener me pertenece ahora.

Cinco.

Las pestañas casi rozan mis cejas, me estoy arreglando para visitar un lugar donde sé con exactitud que conoceré a alguien que me guiará durante el resto de mi vida.
Quizás quien lea este fragmento de vida inventada piense que no es más que un sueño. De los sueños vive esta chica, esta "casi mujer" como la llamaría mucha gente o esta pequeña criatura, como lo harían otros tantos. Es feliz. Bueno, alguien es feliz(?)
Yo creo que la felicidad, no dura para siempre. Solo un segundo, un minuto, tal vez días o incluso años. Pero nunca vives feliz en el presente.
Recuerdas momentos mejores y dices, "sí, yo ahí era inmensamente feliz." Lo eras? Seguramente no más que ahora.Es obvio. Y estúpido si se me permite decir.
Vivo de los sueños. Y este, es uno de ellos.Escribir algo. Algo que algún día sea reconocido, ver mi nombre sobre la pasta gruesa de un libro, fino o no tan fino.. Simplemente un libro que nunca se olvide.Un libro que llene. Como muchos me han llenado a mí.

Cuatro.

Empiezas un libro. Aburrida por sus primeras páginas. Ya los ojos te lloran de tanto bostezar. Y de repente, un simple indicio hace que te entren ganas de seguir leyendo. Una presentación que sabes que será importante aunque no entiendas cuanto. Horas, horas abandonadas simplemente a la lectura, a viajar a un mundo nuevo, lleno de sorpresas. Una vida diferente, imaginativa(?) tal vez, pero tuya. Solo tuya.Es un instante mágico. Dedicado a tu persona en todo su conjunto. Deseas formar parte de esas historias. De algo tan increible que deja huella en tu alma.Cojes un trozo de hoja, un boligrafo a medio usar e intentas crear algo, donde tú seas la protagonista y guies tus propios pasos.
Ahora, cuando acabé con la saga de Zafón, me doy cuenta de que su literatura "juvenil" no es tan absurda como mucha gente me hizo creer. Él, me aficionó a esto. A escribir algo. A plasmar sentimientos ocultos, con el fin de hacer disfrutar a mis semejantes.Con el fin, de hacerme comprender quien soy.

Tres.

Contuve la respiración, me estaba ruborizando cada vez más,el se acercaba lentamente a mis labios, rozando mi brazo con cariño, ¿temblaba tanto como yo? Sus gruesos labios rozaron los mios, tímido, sus manos se movieron hasta mi nuca, acercándome a él, besándome con más fuerza. Mis manos rodeaban su cuello y mis dedos se enredaban en su corto pelo. Sentí su cuerpo contra el mío, no podía creérmelo, pero era tan real...
Un brillo cegador lo quitó de mi vista.
Alguien había subido la persiana.
Solo era un sueño.

Dos.

Escuchaba el choque de las gotas contra el cristal de la ventana.
La mesa puesta, velas en el centro y vino servido en las mejores copas que mis padres tenían.
El reloj avanzaba, una hora, dos, tres... Seguía sentada sola y ya daban las dos de la madrugada. Tenía los ojos llenos de lágrimas, pensé que esto podría hacerlo, cumplir la promesa de cenar conmigo esa noche. Él mismo había tenido la idea y me había vuelto a fallar.El ventanal que daba al jardín estaba ligeramente entornado, quise cerrarlo pero no tenía voluntad suficiente para levantarme. Vi una sombra y pensé que sería Jara, pero tenía la curiosidad quemándome la piel. Me levanté, por una extraña razón temblaba, podría decir que era el frío, pero hacía un calor tan bochornoso que me habrían tomado por loca o por enferma. Segundos más tarde me daría cuenta de que no se trataba solo de miedo, si no rabia, impotencia y sobre todo, asco.Mi mejor amiga estaba en la puerta trasera de mi casa, le decía que no entrara le decía. A veces, en casos como estos, uno se da cuenta de que la confianza no siempre da seguridad. Debí sentirme mal o traicionada, o ambas cosas, pero la ira empezaba a pasar factura dentro de mí. Llevaba un vestido de lino, los zapatos, seguían debajo de la mesa del comedor. El césped mojado bajo mis pies y esa atmósfera de frialdad que me cubría. A menos de veinte metros, sus labios se buscaban a tientas, mientras las manos temblorosas de uno guardaban el aroma del otro. Me adelanté a paso ligero, casi sin comprender porque lo hacía, mi mano cerrada en un puño se lanzaba empicada a su rostro menudo.Me giré, esta vez con el corazón encogido, sintiendo una leve quemazón en los nudillos de mi diestra y llorando silenciosamente mientras que él la abrazaba y me miraba con desprecio. Apagué las luces, cerré la puerta y a la luz de las velas caí al suelo desfallecida. Era mi cumpleaños.

uno.

Durante horas vagué sin rumbo fijo, pensando como dejarte, que no quería seguir contigo. No por no quererte, que te quiero, pero a veces es mejor pasar página y alzar la vista del suelo mientras te marchas.Seguía caminando a través de ese bosque, las ramas se enredaban en mi pelo,pero casi no me tocaban las gotas que las nubes dejaban caer sobre mí.Sabía que alguien me seguía, incluso sabía quien era.Debí tener miedo,correr, tropezarme, vamos,lo normal en estas situaciones.Pero mi paso seguía siendo moderado y lento. Debí notar sus manos aferrando mis muñecas.Debí llorar de pura angustia porque ya no podría escapar.Pero no, no sentí nada.Solo pensaba como iba a dejarte.Como iba a dañar a la persona que más amaba en este mundo.

Sueñointerrumpido.

Pasaba el tiempo y el sol se escondia tras nubes rotas.
Embobada te miraba, ningun pensamiento pasaba por mi cabeza. Tu,protegiendome de algo invisible, con una mano sobre mi cintura obligandome a mantener mi cuerpo tras de ti. Te acercaste a mi oido, me dijiste algo con la voz acelerada, CORRE. No podía moverme, te agarraba con fuerza y lagrimas recorrian mi barbilla, confundiendose con mil gotas de agua. Me sacudiste, notaba la presion en mi cabeza, me costaba respirar.Querias alejarme de ti. Nunca volver. Te estabas condenando por amor.Corri, con fuerza, impulsandome mas con cada paso. Algo rozo mi mano, senti como la sangre huia de mi rostro, senti que me asfixiaba. No iba sola. estabas a mi lado.
<
Parecia como si la luz de la luna te persiguiera en la noche, sentia su aliento detras de nosotros. Yo, sumida en la oscuridad, pensaba que no podia mirarte sin quedar ciega. No se si por tu dulce sonrisa o por esa iluminacion que te hacia creer que eras suyo. El corazon me convulsionaba con cada paso contigo. Me miraste y te acercaste, me acariciaste y con ese beso esperado me grabaste tu nombre en la piel, haciendome tuya para siempre.Cuando sono el despertador y mis manos comenzaron a sentir tu cuerpo mas lejano, supe,a ciencia cierta, que era el sueño que cada noche esperaba. Ese que nunca mas volveria a aflorar de mi subconsciente. Alejandome de ti, para SIEMPRE.

¿Te amo?

Te amo.
Lo último que me dijiste. Y de buenas a primeras…te vas.
Cogiste el teléfono a escondidas, y vi que marcabas un número de memoria.
Detrás de la puerta escuchaba cada tecleo, cada vez con más ganas de llorar.

La llamabas a ella, ¿verdad? Seguías diciéndome que me querías, pero le preguntabas cada día. Salías de la habitación y le decías lo que sentías aquí, a mi lado. No quería perderte, asique yo callaba.
Te amo.
Lo último que me dijiste.
Me asomé un poco con la cara anegada en lágrimas y te giraste con rapidez. Me miraste, y en ese justo momento caíste en la cuenta de que yo, sabía todo.
Soltaste el teléfono, me abrazaste, me besaste, y me susurraste cuanto lo sentías.
Me separé, más por acto reflejo que por el hecho de que quisiera dejar de rozar tu cuerpo. Salí, confusa, asustada. Me sentía sola.
¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué ya no sentías lo mismo que yo?
Me repetía las mismas preguntas tantas veces que las respuestas salían sin pensarlas.
No había pasado nada, siempre había sido ella tu razón de vivir. Había intentado robar un beso que no era mío. Nunca, nunca sentiste lo mismo que yo.
Me dejé caer, gritándole al mundo, jamás había sufrido tanto. Me dolía incluso el alma de pensar que ahora estarías en sus brazos. Amándoos, felices.
Lo siguiente que vi, fue nada.
<>
Desperté en sus brazos. ¿Por qué volviste?
Me perdí en su mirada de nuevo, creyendo que todo había sido un sueño y que él me amaba tanto como yo.
Que va. Esa no era la respuesta correcta. CULPABILIDAD. Esa era la verdad. Culpable, se sentíasculpable.
O… tal vez no.
¿Lo sabré algún día?
Te quería. Te querré. Te amo.

Una lección.

Y todas mis sonrisas volaron con mis palabras contenidas, pues deshice mi voz.

Nunca pensé que mi cuerpo aguantara tanto, teniendo en cuenta que mi corazón esta tan dañado que es prácticamente inexistente y mi alma esta tan triste que llora como una niña pequeña, atemorizada y desprotegida.
Pero aquí estoy, sigo en pie aunque a cada segundo que pasa siento que se me va la vida, que cada vez que me muevo pierdo unos minutos de mi tiempo, unas horas. Y en realidad esta no es mía, soy la marioneta de alguien, de un ser cruel y despiadado, que oprime mi alegría y desencadena un suceso llamado “vida” Pues le encanta llenar mis ojos de lágrimas y partir mi corazón recomponiéndolo a su deseo, como si de un puzzle se tratase. Pinta mi alma de colores oscuros y la maltrata, lo sé porque ella me llora, llora y agoniza de dolor, su llanto es terriblemente amargo y triste. Ese ser confunde mi mente, hace de mi cabeza un caos, mezcla mis pensamientos, altera mis miedos, hace de mí una persona detestable. Hace con mi cuerpo lo que quiere, unos días lo acaricia, otros lo araña con sus afiladas uñas, según le apetece, lo tortura hasta que me oye gritar desesperada.A veces me susurra al oído palabras bañadas en angustia o sentimientos, y yo, comienzo a sentir que muero cada vez que inhalo aire, cada vez que doy un paso, cada vez que abro los ojos, y es entonces cuando subo allí, a lo mas alto, extendiendo los brazos en cruz y decido si mi vida, esta vida manejada por ese "ser", vale la pena o no.

Y me decido a seguir pues estoy harta de ver como la manipulan… pues soy al única que lo puede hacer y me doy cuenta de que, quien la ha tratado de manejar es la vida misma… que me quiere dar una lección, una lección que me acompañara y me ayudará el resto de mis dias…

Todo te da igual, cuando él

Todo te da igual, cuando él
es lo mejor que tienes.
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